El Pilcomayo dio un respiro, pero muchas comunidades aún siguen bajo el agua

En las zonas afectadas la crecida afectó casas y animales. La asistencia estatal y la solidaridad no dan abasto.

El río Pilcomayo dio un respiro. En las últimas horas cesaron las lluvias en la zona de la cuenca y el nivel del agua disminuyó. A pesar de ello muchas comunidades, originarias y criollas, sintieron el rigor de la crecida y perdieron lo poco tenían.

Los anillos de contención le permitieron al municipio de Santa Victoria Este salvaguardarse de la catástrofe, pero las comunidades aledañas no atravesaron la misma suerte y la asistencia que brinda el gobierno provincial desde hace más de una semana, junto a la solidaridad de la sociedad en general, no dan abasto.

El subsecretario de Protección Civil, Néstor Ruiz de los Llanos, aseguró en la mañana de ayer que el río que atraviesa las fronteras de Bolivia, Argentina y Paraguay “está pasando la etapa crítica, hoy tiene una altura de 6,63 metros, es decir 70 centímetros menos que el pico máximo” alcanzado días atrás. Incluso esta mejoría en el panorama permitiría reestablecer el tránsito vehicular por la ruta 54 que comunica Campo Duran con Santa Victoria Este. “No va a ser necesario poner un puente Bailey. De manera provisoria, lo íbamos a tener unos días hasta que pudiésemos sacarlo para poner los caños pero como bajó el nivel del agua nos va a permitir hacer la tarea que hubiésemos hecho después de quitar el puente”, explicó el director de Vialidad de la provincia, Gerardo Villalba.

El diputado Ramón Villa confirmó a La Gaceta que la mejora climatológica es un buen síntoma, pero remarcó que preocupa la presencia de agua en las comunidades y la rotura de la ruta 54 que mantiene incomunicado al pueblo de Santa Victoria desde hace tres días.

Luis Argañaraz, vecino de Santa María, relató que la crecida no perjudicó a este paraje ubicado a unos 20 kilómetros de Santa Victoria, aunque impactó de lleno en comunidades como Misión Grande donde el nivel del agua superó un metro de altura entre el domingo y el lunes.

Para contrarrestar los efectos de la caótica situación, Argañaraz contó a La Gaceta que junto a otros vecinos organizaron colectas en municipios cercanos como Tartagal y Aguaray para poder ayudar a sus vecinos.

Pedro Lozano, es concejal de Santa Victoria Este, y prefirió quedarse en su vivienda pese al riesgo que significaba y los pedidos de evacuación preventiva. Si bien el agua no llegó a la localidad, se encuentran incomunicados por el corte de la ruta 54 a diez kilómetros de ese municipio.

“Atravesamos jornadas difíciles. El domingo se cortó la ruta y nos quedamos sin luz un día”, expresó el edil y destacó que ayer, después de casi una semana reabrieron algunos negocios del lugar. “La mayoría se quedó sin víveres, incluso hoy (por ayer) salí a buscar conejos o vizcachas porque no teníamos qué comer”, remarcó.

Lozano no dudó en apuntar contra el intendente, Moíses Balderrama, por la situación que atraviesan. “Él es responsable por esto. Un intendente es un ejecutor y él no hizo lo que tenía que hacer. Todos los años llegan fondos desde la Provincia para que se trabaje en las defensas del río, pero hace 10 años que no se hace nada aquí”, concluyó.

 

 

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