Desde escuelas de fronteras hasta colegios privados, el coronavirus en Argentina puso a los maestros y las maestras frente a un desafío imprevisto e inédito: enseñar en medio de una pandemia. A los bajos salarios, a sus luchas permanentes y a la falta de reconocimiento por sus esfuerzos, con las que están acostumbrados a convivir desde hace años, debieron sumarle la titánica tarea de encarar la enseñanza en medio de un contexto que puso en evidencia las desigualdades de ellos y de sus alumnos y alumnas.

Dejaron de lado sus miedos, sus propios problemas y hasta sus propias familias para poder llevar adelante un año con profundas falencias a la hora de enseñar. Predispuestos a todo, los y las maestras, cuentan en esta nota de crónica.com.ar, cómo enfrentaron un año lectivo lleno de dificultades pero al que nunca le bajaron los brazos.

Claudia Neustadt, docente de quinto grado en una escuela primaria de frontera, en Apóstoles, Misiones. Una escuela con familias con muy bajos recursos, que también están enfrentando su realidad en un contexto de pandemia.

“Es bastante difícil enseñar en este contexto porque estos niños carecen de tecnología. En sus casas por ahí hay un solo celular y son muchos hermanos, que está. en distintos niveles y modalidades escolares. y no tienen el acceso”, explicó Neustadt.

La forma que encontró la docente misionera para enseñar, fue a través de un grupo de Whastapp, al que los chicos responden cuando pueden.

“Cuentan con un solo celular en la casa. Computadoras no tienen y ese único celular que está en la casa es utilizado por el padre para salir a trabajar”, explicó.

“Tenemos 24 alumnos. y en el primer cuatrimestre solamente mantuvimos vinculación virtual. Hablan mucho de vinculación pedagógica pero en realidad son dos categorías distintas. La vinculación pedagógica se da con la presencialidad, entre el alumno y el docente, y entre el alumno y sus pares. Y lo que nosotros tenemos en este momento es vinculación virtual. que lamentablemente es muy escasa”, expresó la docente.

Según Neustadt, en el primer cuatrimestre de clases, sólo el 30% de sus alumnos, 5 o 6, le devolvía las tareas para que ella pudiera hacer alguna corrección o explicarles algo que no entendieran. “El resto ni siquiera contestaba los mensajes que escribía en el grupo”, contó.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí