Existe un proyecto con verdadera comunión entre el FET, INTA, CONICET y la Cámara de Tabaco que solo necesita el aval y la incorporación del Ministerio de Salud para el Cultivo de Cannabis con fines Científicos, Medicinales y/o Terapéuticos. A mediano plazo significaría un polo productivo para la provincia. 

El proyecto pertenece al doctor Gonzalo Villagrán, odontólogo, que se interesó y comenzó a investigar la milenaria planta Cannabis Sativa a partir de los beneficios que fue conociendo conforme estaba en Estados Unidos y se puso en contacto con investigadores de clínicas cannábicas.

No es la primera vez que existe un proyecto de tal magnitud, ya en 2017 se había presentado durante el gobierno de Urtubey (2017) un convenio entre la UNSa, INTA, CONICET y el Ministerio de Salud, pero que por falta de acompañamiento político y tal vez por desconocimiento o razones que nadie conoce, ese proyecto quedó en la nada misma. Desde el ministerio de salud a cargo de Roque Mascarello por entonces, no supieron analizar el proyecto y quedó cajoneado en algún escritorio.

En esta oportunidad se abre una nueva e importante oportunidad para el Gobierno actual que tiene la posibilidad de sumarse a un proyecto que ya está estudiado y elaborado en perfecta comunión entre el Fondo Especial del Tabaco, INTA, CONICET y la Cámara de Tabaco, que le permitirá investigar, desarrollar y apuntar a la industrialización.

LOS ROLES

El Fondo Especial del Tabaco dispone de un porcentaje económico para la investigación y el desarrollo en áreas tabacaleras que puedan hacer cultivos alternativos, no de sustitución. Por eso, el autor del proyecto, se dio cuenta que era ahí en donde tenía que presentar el proyecto, ¿porqué? porque el cannabis es una planta y en ese marco obtener fondos para potenciar el cultivo.

En este marco Villagrán presentó su proyecto al Coordinador de Cultivos Industrializables del Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación, José Antonio Vilariño, quien recibió de muy buena manera y apostando al proyecto.

A su vez el INTA genera información y tecnologías aplicadas a procesos y productos que luego son trasladadas a los productores. También trabaja en el manejo de mercados de consumo internos y externos, y evaluación económica del impacto de diferentes tecnologías aplicadas.

CONICET por su parte fomenta y financia la investigación científica y tecnológica y las actividades de apoyo que apunten al avance científico y tecnológico en el país, al desarrollo de la economía nacional y al mejoramiento de la calidad de vida, considerando los lineamientos establecidos por el Gobierno Nacional.

Estas instituciones nucleadas a la ANMAT(Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica), ANLAP (Agencia Nacional de Laboratorios Públicos), INASE(Instituto Nacional de Semillas) y SENASA(Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), conforman un verdadero seleccionado de instituciones que certificarán la producción del cannabis medicinal en todas sus formas, generando producción calificada y con los más altos estándares.

«La reacción del INTA fue muy buena cuando le presenté el proyecto porque estaba enfocado en salud pública, por eso cuando me devolvieron el proyecto, con la unificación de criterios, fue mínima la modificación, fue una comunión casi perfecta porque a ellos también les importa mucho la investigación pero también la salud pública», sostuvo Villagrán a El Tintero de Salta.

ESTÁ LISTO PARA SER IMPLEMENTADO

El trabajo del proyecto tiene casi un año y está listo para que el Ministerio de Salud se sume y apueste a salud pública de calidad y que en un mediano plazo podría significar para la provincia un salto cualitativo en lo industrial. «Trabajamos en artículos, leyes, fuimos cuidadosos en no salirnos de normativas vigentes, estudiamos con los asesores del INTA, de la Cámara de Tabaco y del FET, estuvimos casi un año estudiando e investigando lo que sucede con otros países, fue creciendo en aceptación», detalló el odontólogo respecto al trabajo mancomunado.

Si en un mediano plazo se modificara la ley respecto al cannabis, la certificación ANMAT posibilitaría la exportación de los productos derivados del cannabis generando así, una importante mano de obra para la producción

En este sentido, Villagrán remarcó la importancia de que se sume el Gobierno. «Este proyecto es salud pública, no representa un gasto, es una inversión. Tienen que poner recursos humanos de investigaciones para ser organismo de regulación y de control«, señaló.

«Con la incorporación del Gobierno nosotros cerramos el círculo y lo hacemos interinstitucional y de interés nacional para incluirnos dentro del REPROCANN (Registro del Programa de Cannabis) y abastecer a la comunidad del dolor y seguir investigando porque el cannabis no solo es para una o dos patologías, sirve para muchísimas otras», detalló Villagrán.

Si a futuro la ley lo permite y se despenaliza, se abre una oportunidad para ingresar en un mercado que puede servir para la agricultura e industrialización de productos con valor agregado a través de la certificación del ANMAT.

Salta y el gobierno tienen una enorme posibilidad para avanzar y producir un aceite calificado derivado del cannabis para prevención y tratamientos de salud y que puede ser gratuito para miles de familias que lo necesitan. El proyecto apunta a la elaboración científica y de calidad.

Contempla además un artículo en donde se podrán realizar convenios con organizaciones no gubernamentales y con asociaciones cannábicas y/o fundaciones. «Si esto avanza a nivel regional e internacional, Argentina tiene un potencial para generar mano de obra: siguiendo lo medicinal y la parte agrícola con el cáñamo, que si bien es una sub- especie, se usa para tinturas y aceites y se la usa mucho en la industria textil, como en EEUU», finalizó Gonzalo Villagrán. El Tintero de Salta

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