El poder del abrazo: la conexión humana en tiempos de pantallas y discursos de odio

• Por: Rita Caliva

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, y una de las formas más comunes de expresar afecto y conexión con los demás es a través de un abrazo. La neurociencia nos enseña que los abrazos no solo tienen un efecto positivo en nuestras emociones, sino que también pueden tener impactos físicos en nuestro cuerpo.

Durante el confinamiento mundial provocado por la pandemia del COVID-19, la cultura de las pantallas se reforzó de manera significativa. Con la imposibilidad de abrazarnos y reemplazar el contacto físico por la comunicación virtual, las personas recurrimos cada vez más a las tecnologías digitales para mantenernos conectadas.

Un abrazo es una forma de comunicación no verbal que puede transmitir emociones como amor, confianza, felicidad, consuelo y seguridad. Cuando abrazamos a alguien, nuestro cerebro libera hormonas como la oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, que nos hace sentir más conectados con la persona que estamos abrazando. La oxitocina también reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar nuestro estado de ánimo.

Este cambio en nuestros hábitos de comunicación tuvo un impacto profundo en la sociedad, especialmente en lo que respecta a la difusión de ideas y discursos.

En este sentido, un sector que se vio beneficiado por esta nueva realidad fue la ultraderecha fascista, que ha sabido aprovechar las plataformas digitales para difundir su discurso de odio, individualismo, fake news, new age y la posverdad.

Estos grupos han encontrado en internet un espacio propicio para llegar a un público más amplio y difundir sus ideas de manera más efectiva.

En Argentina con el gobierno actual está al servicio del Reino Unido, financista del sionismo en Palestina y de LLA en nuestro país, la cultura de las pantallas ha fomentado el individualismo y la falta de empatía, lo que ha facilitado la aceptación de discursos basados en el odio por todo lo nacional, popular y la intolerancia por todo símbolo patriótico con nuestras Islas Malvinas Argentinas.

La sustitución del contacto físico por la comunicación virtual ha contribuido a la pérdida de la conexión humana y la deshumanización de las relaciones, lo que ha facilitado la difusión de plataformas para capturar nuestra atención y monetizarla al segundo en las mega corporaciones de Silicon Valley como Meta, Facebook, Apple, Netflix y Google.

Los abrazos son una poderosa forma de conexión humana y acción política que puede tener efectos positivos en nuestras emociones y en nuestra salud.

La neurociencia ha demostrado que los abrazos pueden reducir el estrés, mejorar nuestro estado de ánimo y fortalecer nuestro sistema inmunológico.

Por lo tanto, no subestimemos el poder de un abrazo y recordemos que a veces, un simple gesto de cariño puede tener un impacto profundo en nuestras vidas.

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