La tracción a sangre mata: Otro caballo se desvaneció en Metán, el Concejo ignora la Ordenanza, y la Justicia lo devolvió al maltratador

Un desplome en plena vía pública, una ordenanza sin aplicar y una muerte evitable, crecen las críticas al Concejo Deliberante de Metán y al Ministerio Público Fiscal por la falta de respuestas ante la tracción a sangre. Activistas convocan a una marcha.

El colapso de un caballo usado para transportar escombros volvió a poner en evidencia la crítica situación que viven los animales utilizados para tracción a sangre en la ciudad de San José de Metán. El hecho ocurrió el martes por la tarde, en la intersección de Coronel Vidt y San Martín, y fue registrado en video por vecinos.

La imagen del equino desplomado en el pavimento, sin fuerzas para continuar, generó una reacción inmediata de la comunidad animalista y expuso una vez más la falta de aplicación de la ordenanza municipal N.º 4317/23, vigente desde noviembre de 2023.


La normativa, aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante, establece un programa integral para la erradicación progresiva de la tracción a sangre. Sin embargo, organizaciones denuncian que la presidenta del cuerpo legislativo local, Romina Barboza, no sólo ignoró los pedidos de activistas, sino que nunca informó a la comunidad ni implementó medidas concretas para cumplir con la normativa.

Una de las principales referentes del movimiento animalista, Marisol Luna, fundadora de la Red Legado Apalucha, afirmó haber solicitado a la presidenta del Concejo el tratamiento urgente de la ordenanza y la activación de mecanismos de transición. Pero, según consta en registros de comunicación, nunca recibió respuesta formal ni explicación alguna sobre los pasos a seguir. “¿Tanta indiferencia para conmigo y mi pedido? ¿No ven la realidad?”, publicó la joven tras la difusión del video del caballo colapsado.

Ya en una ocasión Luna, aseguró que cuándo fue a solicitar un accionar institucional para esta situación “fue ninguneada” por Barboza.

Además del impacto del hecho en redes sociales, se sumó la indignación por la decisión del auxiliar fiscal Julio Brandán, de la Fiscalía N.º 1 de Metán, quien reintegró el caballo a su dueño, pese a la denuncia por maltrato animal y a los registros gráficos que muestran al animal en un estado evidente de agotamiento.

La medida fue cuestionada por organizaciones animalistas, que exigen la aplicación plena de la Ley Nacional 14.346, que penaliza el maltrato y la crueldad hacia los animales.

YA MURIÓ UN CARRERO

Este episodio se produce a pocos meses de otro hecho trágico ocurrido en la misma ciudad, un carrero murió desnucado tras caer de su carro cuando el caballo, agotado, se asustó y se desplomó en un puente durante una tormenta.

La muerte fue confirmada por fuentes policiales locales, y según testigos, “el animal estaba visiblemente desnutrido y en mal estado”.

El accidente evidenció que la tracción a sangre no sólo implica maltrato animal, sino también riesgo para la vida de las personas.

La ordenanza 4317/23 contempla:
La creación de un registro de tenedores y equinos,
• Controles sanitarios obligatorios,
• Prohibición de cargas excesivas,
• Sanciones penales por maltrato,
• Y un plan de reconversión laboral para quienes dependen de esta actividad.

A pesar de ello, ninguna de estas acciones ha sido puesta en marcha por las autoridades municipales, lo que genera preocupación entre la ciudadanía y el movimiento proteccionista salteño.

Ante este panorama, activistas del Frente Animalista de Salta, junto a la Red Legado Apalucha y vecinos autoconvocados, convocaron a una marcha para los primeros días de junio en Metán, exigiendo al Concejo Deliberante la aplicación inmediata de la ordenanza y el fin definitivo de la tracción a sangre en el municipio.

La protesta también exigirá responsabilidades políticas y judiciales, apuntando tanto a la presidenta del Concejo, como a los funcionarios del Ministerio Público Fiscal que intervinieron en el reciente caso.

En declaraciones públicas, proteccionistas remarcaron que “no se trata de hechos aislados, sino de una situación estructural de desprotección animal, que continúa habilitada por la inacción oficial y la falta de controles”.

El caso del caballo desplomado es, para muchos, la gota que rebalsó el vaso. La escena se convirtió en símbolo de un reclamo urgente que, más allá de las leyes aprobadas, sigue esperando voluntad política y justicia efectiva.

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