Gobierno y Congreso en tensión: proyecto de DNU ahora vuelve al Senado

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles una reforma que restringe la posibilidad de que los presidentes dicten Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), aunque el texto deberá volver al Senado por modificaciones introducidas durante el debate.
El proyecto, impulsado por la oposición, modifica la Ley 26.122 de 2006 (aprobada durante el gobierno de Néstor Kirchner) y establece que ambas Cámaras del Congreso deberán pronunciarse para ratificar un DNU. Hasta ahora, bastaba con la aprobación de una sola.
La norma había sido aprobada inicialmente por el Senado con amplio consenso entre el radicalismo, fuerzas provinciales y sectores del PRO, pero en Diputados fue rechazado el artículo que imponía un plazo de 90 días para que el Congreso se pronunciara sobre cada decreto. De esta forma, si ese punto no se repone en la Cámara Alta, el Poder Ejecutivo no tendría límites temporales para su tratamiento.
El artículo 3, que establecía ese plazo, fue rechazado por abstenciones y cambios de voto de legisladores de la Coalición Cívica, el PRO, el MID, Coherencia y algunos radicales. Entre ellos estuvieron Juan Manuel López, Marcela Campagnoli, Victoria Borrego, Álvaro González, Sofía Barbilla, Héctor Baldassi, Oscar Zago y Eduardo Falcone.
Desde el oficialismo, los libertarios consideraron un logro parcial haber evitado que la iniciativa avance completa, ya que ahora la definición final se pospone y cualquier eventual veto presidencial ocurriría recién después de las elecciones legislativas del 26 de octubre.
Fuentes cercanas al presidente Javier Milei habían adelantado que el mandatario vetaría la ley por considerar que limita la gobernabilidad. En la Casa Rosada celebraron que el tratamiento parlamentario se prolongue, lo que da tiempo para recomponer relaciones con gobernadores y ex aliados luego de los comicios.
El proyecto también establece que cada decreto deberá referirse a un área específica, evitando textos que mezclen múltiples temas, como ocurrió con el DNU 70/23 de desregulación del Estado.
Para el oficialismo, esta reforma busca “inmovilizar al Poder Ejecutivo” y “debilitar la gobernabilidad”. En ese sentido, el diputado libertario Álvaro Martínez sostuvo que “el peronismo solo se rige por el oportunismo político”.
Desde el PRO, Damián Arabia recordó que Néstor Kirchner firmó 236 DNU, Cristina Fernández 81 y Alberto Fernández 178, “teniendo mayoría en ambas Cámaras”, y acusó a la oposición de querer limitar al actual gobierno por motivos partidarios.
Por su parte, Martín Tetaz (UCR) consideró que, si bien “la ley actual es mala”, cualquier reforma debería implementarse a partir de 2027, sin conocer quién será el próximo presidente.
En tanto, Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) afirmó que los decretos “han sido la herramienta más destructiva para la libertad” y defendió la necesidad de poner límites.
Ahora, el texto deberá regresar al Senado, que definirá si acepta las modificaciones o insiste con el proyecto original. En caso de que la Cámara Alta ratifique el texto previo, el oficialismo deberá enfrentar una nueva votación clave antes del cierre del año parlamentario.
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