América Latina y el Caribe continúan inmersos en una profunda brecha social que condiciona su desarrollo. Así lo advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe Panorama Social 2025, donde alerta que la región permanece en una “trampa de alta desigualdad” que debilita la cohesión social y limita el crecimiento económico.
De acuerdo con el organismo, si bien en los últimos años se registraron leves mejoras en algunos indicadores, los niveles de desigualdad de ingresos siguen siendo los más altos del mundo, solo superados por los de África Subsahariana. Esta situación, señala el informe, no responde a un solo factor, sino a un entramado estructural que se mantiene en el tiempo.
Entre las principales causas identificadas se encuentra el bajo crecimiento económico, que deriva en mercados laborales poco dinámicos, con altos niveles de informalidad. A esto se suman sistemas tributarios regresivos, políticas de protección social insuficientes y sistemas educativos que no logran cumplir un rol efectivo como herramientas de movilidad social.
La CEPAL también remarca que la desigualdad en la región tiene un fuerte componente de exclusión. Persisten brechas de género asociadas a la desigual distribución de las tareas de cuidado, así como situaciones de discriminación histórica que afectan a pueblos indígenas, personas afrodescendientes, migrantes y personas con discapacidad, limitando el acceso pleno a derechos básicos.
Frente a este escenario, el informe propone avanzar hacia un “Pacto por el Desarrollo Social Inclusivo”, con políticas centradas en las personas y sus derechos. Uno de los ejes centrales es la inclusión laboral: según estimaciones del organismo, si los trabajadores informales accedieran a empleos formales, sus ingresos promedio podrían aumentar un 29% y la pobreza en ese grupo se reduciría a la mitad.
En materia educativa, la CEPAL plantea la necesidad de una transformación profunda. El documento insta a universalizar la educación preprimaria y secundaria, implementar sistemas de alerta temprana para prevenir el abandono escolar y priorizar el desarrollo de competencias digitales y socioemocionales.
Otro de los puntos destacados es la propuesta de avanzar hacia una “Sociedad del Cuidado”, mediante la creación de sistemas integrales que redistribuyan estas tareas y reconozcan al sector como un motor económico con capacidad de generar empleo de calidad.
Finalmente, el informe subraya que estas medidas requieren Estados con mayores capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas, además de una inversión social sostenida. En ese sentido, la CEPAL recomienda mantener un gasto en protección social no contributiva de entre el 1,5% y el 2,5% del Producto Interno Bruto.
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