Chile atraviesa una de las emergencias ambientales y humanitarias más graves de los últimos años. Los incendios forestales que afectan al sur del país provocaron al menos 16 personas fallecidas y obligaron a evacuar a más de 50.000 habitantes, principalmente en las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago.
Según informaron las autoridades, permanecen activos al menos 14 focos de incendio, en un escenario marcado por altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos, condiciones que dificultan el control del fuego y favorecen su rápida propagación. Bomberos, brigadas forestales y equipos de emergencia trabajan de manera ininterrumpida para contener el avance de las llamas y proteger zonas pobladas.
El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, confirmó que 15 de las víctimas fatales se registraron en la región del Biobío durante la mañana del domingo. Las autoridades advirtieron que el número de fallecidos podría incrementarse a medida que avancen las tareas de búsqueda y se evalúe el impacto total en las áreas más afectadas.
Frente a la magnitud del desastre, el presidente Gabriel Boric decretó el estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío. La medida habilita el despliegue de las Fuerzas Armadas, la coordinación de recursos extraordinarios y una mayor capacidad operativa para enfrentar la emergencia. El mandatario anunció además que viajará a las zonas afectadas para seguir de cerca el operativo y la asistencia a los damnificados.
Las evacuaciones masivas se concentraron en localidades rurales y urbanas amenazadas por el avance del fuego. Familias enteras debieron abandonar sus hogares en medio de la noche, mientras se habilitaron centros de evacuados para brindar resguardo, atención médica y contención a quienes perdieron sus viviendas o se vieron obligados a desplazarse.
Desde el Gobierno chileno alertaron que las condiciones meteorológicas previstas para las próximas horas podrían agravar la situación, con pronósticos de temperaturas extremas y ráfagas intensas. En ese contexto, se evalúan medidas adicionales para prevenir nuevos focos y reforzar la protección de zonas críticas.
La emergencia mantiene en alerta a todo el país, mientras continúan los esfuerzos para controlar los incendios, asistir a los evacuados y dimensionar el alcance total de los daños provocados por el fuego.
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