Imputación y tobillera electrónica: La causa que mantiene retenida a una abogada argentina en Brasil

Un episodio ocurrido en un bar de Ipanema derivó en una causa judicial que mantiene en vilo a una familia argentina y generó repercusión en ambos países. La Policía Civil de Río de Janeiro imputó por injuria racial a Agostina Páez, una abogada argentina que permanece retenida en Brasil desde mediados de enero, y dio por concluida la investigación, que ya fue elevada al Ministerio Público.

La imputación fue confirmada por la 11° Delegación Policial de Rocinha a través de un comunicado difundido en la red social X (twitter). Allí, las autoridades señalaron que la acusación se basa en las ofensas racistas dirigidas a un trabajador del local gastronómico. En el mismo mensaje, remarcaron que “el crimen no quedó impune” y que “en Río de Janeiro el racismo no es una broma”.

En el marco de la causa, también fue imputada otra ciudadana argentina, amiga de Páez, acusada de haber incurrido en falso testimonio, según informaron las autoridades brasileñas.

El hecho ocurrió el pasado 14 de enero, cuando Páez discutió con empleados de un bar por el precio de la cuenta. De acuerdo con la investigación, en ese contexto realizó gestos racistas hacia un mozo del establecimiento. En las últimas horas se conocieron nuevos videos del episodio, en los que también se observa a un hombre realizando gestos obscenos.

La defensa de las jóvenes argentinas sostiene que ambas habían consumido bebidas alcohólicas y abonado la cuenta correspondiente. Según explicó el abogado Sebastián Robles, al momento de retirarse del local habrían sido interceptadas por otras personas que les exigieron el pago de una nueva cuenta. Ante la negativa, solicitaron hablar con el gerente. Finalmente, una de las amigas habría pagado para poder retirarse.

Robles indicó que existen registros fílmicos en los que se observa que no se les permitía salir del lugar y que, tras el pago, comenzaron los insultos. Según la defensa, la reacción de Páez se produjo luego de una provocación previa, argumento que fue presentado ante la Justicia brasileña. El abogado también informó que se solicitó autorización judicial para que la imputada pueda abandonar Brasil y regresar a la Argentina.

Desde el miércoles pasado, Páez cumple una medida de control con tobillera electrónica y permanece en Río de Janeiro a la espera de definiciones judiciales.

En paralelo, el padre de la abogada, Mariano Páez, brindó declaraciones públicas sobre el estado de su hija. Señaló que atraviesa un momento de angustia, que se encuentra asustada y que no se siente protegida. También relató que recibió insultos al momento de colocarse la tobillera y que, por ese motivo, evita salir del lugar donde se hospeda.

Mientras la causa avanza en el ámbito judicial brasileño, el caso sigue generando atención por la gravedad de la imputación y por las consecuencias legales que podría enfrentar la joven argentina, en un país donde los delitos vinculados al racismo tienen un tratamiento penal estricto.

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