La apertura de las paritarias provinciales, prevista para la primera quincena de febrero, volvió a exponer una problemática estructural en Salta: la brecha salarial entre la Capital y los municipios del interior. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) advirtió que la precarización salarial continúa afectando a miles de empleados municipales, con sueldos bajos y una fuerte presencia de sumas no remunerativas.
Desde el gremio señalaron que esta modalidad de pago, extendida desde hace décadas en numerosas comunas, divide los ingresos entre una parte registrada y otra en negro. Esta situación tiene consecuencias directas sobre los aportes previsionales, los adicionales por antigüedad o título y, especialmente, sobre las jubilaciones, que en muchos casos terminan reducidas al haber mínimo.
El secretario del Interior de ATE Salta, Gustavo Sarapura, explicó que viene recorriendo distintos municipios y encabezando asambleas para relevar la situación salarial y laboral. Uno de los casos recientes fue Vaqueros, donde trabajadores municipales plantearon la necesidad de avanzar en el blanqueo de haberes y resolver irregularidades administrativas que se arrastran desde hace años.
Un problema que atraviesa todo el interior
Según ATE, la desigualdad no se limita a una localidad puntual. La situación se repite en departamentos como La Caldera, Anta, los Valles Calchaquíes y el norte provincial. “Es una problemática a nivel provincial”, afirmó Sarapura, al tiempo que señaló que el contexto económico nacional y la reducción de transferencias a provincias y municipios profundizaron el escenario, con un impacto directo sobre los trabajadores.
De cara a la negociación salarial, el gremio anticipó que insistirá en dos ejes centrales: una recomposición salarial que supere la inflación y un blanqueo progresivo de las sumas no remunerativas. Desde ATE sostienen que esta medida permitiría reflejar el salario real en los recibos y mejorar los adicionales que hoy permanecen congelados.
Paritarias que no alcanzan
Otro punto del reclamo es la pérdida del poder adquisitivo. Si bien el año pasado los aumentos salariales rondaron el 23%, desde el sindicato señalaron que ese porcentaje quedó por debajo de la inflación real. “Los gastos cotidianos subieron mucho más”, indicaron, al remarcar que los índices oficiales no reflejan el costo de vida que enfrentan los trabajadores.
La situación se agrava en el interior, donde los salarios de base son considerablemente más bajos. Según datos relevados por ATE, en muchos municipios los sueldos oscilan entre 300 mil y 500 mil pesos, y son pocos los que superan el millón. En ese contexto, los aumentos porcentuales uniformes tienden a profundizar la desigualdad.
El gremio también rechazó versiones que responsabilizan a los trabajadores municipales por la crisis del Instituto Provincial de Salud (IPS) y apuntó al esquema salarial como una de las causas de los bajos aportes. Además, advirtió sobre el impacto que podría tener una eventual reforma laboral a nivel nacional, al considerar que implicaría un retroceso en derechos laborales y sindicales.
Mientras se acercan las paritarias, ATE sostiene que la discusión salarial en Salta excede los números y expone un problema de federalismo interno, donde el interior sostiene servicios públicos con trabajadores que perciben ingresos insuficientes. Para el gremio, sin una política salarial que revierta esta situación, la distancia entre la Capital y el resto de la provincia seguirá ampliándose.
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