Vecinos y productores de General Pizarro arreglaron calles con maquinaria propia

En General Pizarro, la escena fue distinta a la habitual, no hubo cuadrillas municipales ni maquinaria oficial, sino productores y vecinos organizados que decidieron intervenir directamente en las calles del barrio Progreso.

Con tractores, acoplados y una minicargadora, comenzaron tareas de nivelación y acondicionamiento de arterias que presentaban un marcado deterioro. El trabajo se realizó bajo un esquema colaborativo, impulsado por habitantes de la zona ante la necesidad de mejorar la circulación diaria.

El barrio Progreso se encuentra en un sector donde el tránsito de vehículos pesados es constante. General Pizarro es reconocida por su producción hortícola y abastece a grandes mercados, lo que implica el ingreso y egreso permanente de camiones de carga. Ese movimiento continuo impacta directamente en el estado de las calles.

Según expresaron vecinos en redes sociales, parte de las tareas se concretó gracias a aportes voluntarios de productores que pusieron a disposición maquinaria y horas de trabajo. Algunos incluso aclararon que colaboraron sin percibir pago, como una contribución a la comunidad.

Las imágenes difundidas muestran maquinaria trabajando sobre las calles de tierra, en jornadas coordinadas entre distintos actores del barrio. El objetivo principal fue mejorar la transitabilidad en un sector clave para la actividad económica local y para la vida cotidiana de las familias que residen allí.

La situación reabre una discusión que ya tuvo antecedentes en la localidad: cómo se financia el mantenimiento urbano en pueblos donde la producción genera un alto nivel de tránsito y desgaste de infraestructura.

En oportunidades anteriores, desde el municipio se había planteado la posibilidad de establecer una tasa mínima para compradores mayoristas que ingresan a cargar producción. La propuesta generó distintas posiciones entre productores y actores locales.

En el barrio Progreso, además, se recuerda que la actual gestión municipal junto a la Provincia concretó la llegada de un servicio esencial como la electricidad, aunque continúan existiendo demandas vinculadas a infraestructura vial.

El contexto nacional también atraviesa el debate. En un escenario de desaceleración de la obra pública, comienzan a visibilizarse experiencias de organización comunitaria para atender necesidades concretas.

En General Pizarro, la mejora de las calles se convirtió en un punto de encuentro entre vecinos y productores, en una localidad donde la actividad económica y la vida cotidiana conviven sobre las mismas arterias.

Mientras continúan las discusiones sobre el rol del Estado y la participación del sector privado, en el barrio Progreso las máquinas ya dejaron huella en la tierra removida. Para quienes viven y trabajan allí, la transitabilidad no es solo una cuestión de infraestructura: es parte de la rutina diaria que sostiene la producción y la comunidad.

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