El sector lácteo argentino atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Caída de ventas, consumo interno debilitado, aumento de costos y dificultades financieras configuran un escenario que impacta de lleno en empresas históricas y en miles de productores rurales.
Según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en enero de 2026 las ventas de productos lácteos registraron una caída cercana al 18% en la mayoría de los segmentos. La retracción se produce en un contexto de consumo deprimido, donde los hogares ajustan sus gastos frente a la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
Más producción, menos tambos
En contraste con la baja en la comercialización, la producción de leche cruda creció más de 9% durante 2025. Sin embargo, ese incremento no logró traducirse en una mejora para la industria.
En los últimos dos años cerraron más de 1.000 tambos en todo el país y la cantidad de establecimientos activos alcanzó mínimos históricos. La reducción no solo afecta la oferta de leche fresca sino también el entramado económico de numerosas localidades rurales cuya actividad depende de la producción primaria.
Empresas emblemáticas bajo presión
El deterioro del mercado impacta directamente en compañías tradicionales.
SanCor Cooperativas Unidas Limitada continúa atravesando graves dificultades operativas, con deudas laborales acumuladas y procesos productivos bajo intervención judicial.
Lácteos Verónica enfrenta la paralización total de sus plantas y registra atrasos salariales en medio de compromisos financieros con proveedores y entidades bancarias.
La marca de quesos Luz Azul intenta sostener su red de franquicias pese a la caída en ventas y a la baja de precios en el mercado.
En paralelo, la multinacional canadiense Saputo anunció la venta del 80% de su negocio en Argentina al grupo peruano Gloria Foods. La operación incluye marcas como La Paulina, Ricrem y Molfino, y marca una reconfiguración significativa del mapa empresario del sector.
Competencia importada y márgenes en retroceso
A la crisis interna se suma el regreso de productos lácteos importados a las góndolas, especialmente quesos, que presionan sobre los precios locales en un escenario de costos crecientes.
Las industrias enfrentan incrementos en energía, transporte y mano de obra, mientras los precios finales muestran limitaciones para trasladar esas subas al consumidor. La falta de financiamiento y la imposibilidad de actualizar valores sin perder mercado reducen los márgenes y restringen la capacidad de inversión.
Un punto de inflexión
El sector lácteo argentino se encuentra en una etapa de redefinición. Menor consumo, cierre de tambos, reestructuración empresaria y competencia internacional delinean un mercado en transformación.
Productores y empresas coinciden en que el año será clave para determinar si la cadena logra estabilizarse o si continuará el proceso de concentración y reducción de actores en una de las actividades históricas de la economía nacional.
Fuente: iProfesional
