La recaudación tributaria volvió a caer en febrero y encendió nuevas señales de alarma en las finanzas públicas. Según los datos oficiales, los ingresos se redujeron un 9,5% en términos reales interanuales, marcando el séptimo mes consecutivo de retroceso frente a la inflación.
Desde julio de 2025, los recursos del Estado nacional pierden poder de compra. El impacto golpea de lleno en la masa coparticipable que se distribuye automáticamente a las provincias. En febrero, el conjunto de jurisdicciones y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibió $500.000 millones menos que en el mismo mes del año anterior.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA), considerado un termómetro de la actividad económica, cayó 3,2% real interanual. Parte de la merma se explicó por la menor recaudación del IVA Aduanero tras la derogación de la suspensión de certificados de exclusión, una medida que benefició a las importaciones.
Los derechos de exportación (retenciones) registraron la caída más pronunciada: 39,5% real interanual, luego del descenso de 40,6% en enero. La reducción de alícuotas impactó directamente en esos ingresos.
También retrocedieron los derechos de importación (26,5%), los impuestos internos coparticipados (16,4%) y el tributo a Bienes Personales (13,5%). El comportamiento fue homogéneo: no hubo impuestos que mostraran un crecimiento real que compensara las bajas.
Cuando cae el IVA, se reduce la coparticipación. Y cuando se reduce la coparticipación, las provincias ajustan. El mecanismo es automático y no depende de decisiones discrecionales.
En la provincia de Buenos Aires, el ministro de Economía Pablo López informó que la coparticipación cayó un 9% real en febrero. El gobernador Axel Kicillof cuestionó la situación durante la apertura de sesiones legislativas y señaló que la actividad económica no muestra una recuperación sostenida.
En Córdoba, fuentes oficiales confirmaron una caída real del 7,9% en la recaudación. Indicaron que acumulan ocho meses consecutivos en baja y advirtieron que, si bien el año pasado la recaudación provincial permitió amortiguar el impacto, en el mediano plazo se dificultará sostener la inversión social y la obra pública.
En Tucumán, el gobernador Osvaldo Jaldo informó que la provincia recibió $10.000 millones menos de coparticipación en febrero respecto del mes anterior y estimó que la pérdida podría alcanzar los $15.000 millones al cierre del período. Señaló que la caída responde a la baja en el consumo y, en consecuencia, en la recaudación del IVA.
El retroceso sostenido de los ingresos plantea interrogantes sobre la capacidad del Gobierno nacional para sostener el superávit fiscal que el presidente Javier Milei ratificó como eje central de su programa económico.
Especialistas advierten que el margen de ajuste es limitado y que nuevas reducciones de subsidios podrían tener impacto en los precios, mientras que el congelamiento de partidas sensibles ofrece resultados acotados.
En paralelo, las provincias enfrentan un escenario de menores recursos automáticos y compromisos crecientes en materia salarial, social y de infraestructura.
El dato de febrero consolidó una tendencia que se arrastra desde hace siete meses. En las cuentas públicas, la caída ya no es un dato aislado: es una secuencia que atraviesa a la Nación y a las provincias en un contexto de actividad económica que aún no logra traducirse en mayor consumo ni en una mejora sostenida de la recaudación.
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