El nuevo esquema tarifario en materia energética comenzó a reflejar sus efectos en la provincia, con un cambio que alcanza de lleno a los usuarios residenciales. Según datos oficiales, 138.237 hogares dejaron de recibir subsidios y pasaron a abonar la tarifa plena, mientras que otros 221.091 continúan con asistencia estatal.
La modificación implica una reconfiguración del sistema vigente hasta el momento. Las categorías anteriores fueron eliminadas y reemplazadas por un esquema más simplificado que divide a los usuarios en solo dos grupos: quienes cuentan con subsidio, identificados como SEF, y quienes no reciben ningún tipo de asistencia.
Este nuevo modelo incorpora además topes de consumo que condicionan el acceso al beneficio. De esta manera, incluso los usuarios alcanzados por subsidios pueden ver reducida la ayuda si superan los niveles establecidos.
Desde el Ente Regulador señalaron que el impacto en las facturas no depende únicamente de la quita o continuidad del subsidio, sino también del nivel de consumo registrado en cada hogar. En ese sentido, advirtieron que el uso de la energía se convierte en un factor determinante en el monto final a pagar.
Al mismo tiempo, desde el organismo expresaron preocupación por la falta de información clara hacia los usuarios en relación con los cambios implementados. La transición hacia el nuevo esquema generó dudas en muchos hogares, especialmente en aquellos que dejaron de recibir el beneficio sin conocer con precisión los motivos.
El escenario actual refleja una nueva etapa en la política energética, donde la segmentación de subsidios y el control del consumo adquieren un rol central en la economía cotidiana de miles de familias.
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