El Gobierno nacional decidió postergar la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que estaba prevista para entrar en vigencia el 1° de abril y que ahora se aplicaría recién a comienzos de mayo.
La decisión fue oficializada mediante el decreto 217, publicado en el Boletín Oficial, y responde al contexto internacional marcado por el aumento del precio del petróleo, que superó los 100 dólares por barril en medio del conflicto en Medio Oriente.
La postergación implica que, durante abril, no habrá incrementos en los precios de naftas y gasoil derivados de la carga impositiva. Estos tributos suelen trasladarse de forma directa al surtidor, por lo que su diferimiento actúa como un factor de contención en el precio final que pagan los consumidores.
Durante marzo, los combustibles ya habían registrado subas superiores al 20%, impulsadas principalmente por el encarecimiento del crudo a nivel global. En ese mismo mes, la Secretaría de Energía había aplicado una actualización parcial del 1,1% en los gravámenes.
Desde el área energética señalaron que la medida apunta a sostener un equilibrio entre la política fiscal y el impacto en los precios. En esa línea, explicaron que se busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”, lo que motivó la decisión de volver a diferir los aumentos pendientes.
En paralelo, el Ejecutivo habilitó a las petroleras a incrementar de manera voluntaria el porcentaje de biocombustibles en las mezclas. De esta forma, las refinadoras podrán incorporar hasta un 15% de bioetanol y hasta un 20% de biodiésel, siempre que se respeten los estándares de calidad vigentes.
Según la interpretación oficial, el uso de biocombustibles podría contribuir a reducir los costos de producción en un escenario de precios internacionales elevados, lo que eventualmente podría atenuar el impacto sobre los valores finales al consumidor.
De acuerdo con lo establecido en el decreto, a partir del 1 de mayo (si no se dispone una nueva postergación) se aplicará la totalidad de los aumentos impositivos pendientes correspondientes a 2024 y a los primeros tres trimestres de 2025. Se trata de actualizaciones que el Gobierno viene diferiendo desde mediados del año pasado en distintos tramos, con el objetivo de moderar su impacto en la inflación.
La evolución de los precios internacionales del petróleo y las decisiones fiscales que adopte el Ejecutivo en las próximas semanas serán determinantes para definir el escenario de los combustibles en los meses siguientes.
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