La irrupción de la inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una presencia constante en la vida cotidiana. Desde consultas médicas hasta tareas laborales, pasando por la producción de contenidos y la organización de la información, estas tecnologías modifican la manera en que las personas se relacionan, trabajan y toman decisiones.
En ese escenario, la Universidad de Buenos Aires presentó la “Diplomatura en Inteligencia Artificial y Sociedad: fundamentos, desafíos y horizontes teórico-prácticos”, una propuesta académica que busca abordar el fenómeno desde una mirada integral, con eje en sus implicancias sociales.
La diplomatura se dicta en la Facultad de Ciencias Sociales y está dirigida por Jésica Tritten, junto a los directores académicos Flavia Costa, Luis Lozano y Estela Domínguez Halperin. La iniciativa propone generar herramientas para comprender cómo estas tecnologías impactan en la comunicación, la política, la economía y la vida social.
El programa surge a partir de una pregunta central, cómo dialogan la inteligencia artificial, la comunicación y la sociedad en un contexto atravesado por la circulación masiva de datos y el uso creciente de algoritmos en múltiples ámbitos.
Según explicaron desde la institución, el objetivo es ofrecer un espacio de formación que permita analizar tanto los beneficios como los riesgos del despliegue de estas tecnologías. Entre los ejes que se abordan se encuentran el uso de datos, la regulación, los cambios en el mundo del trabajo y el impacto en los sistemas de medios.
En el campo del periodismo, la expansión de la inteligencia artificial ya genera transformaciones visibles. La automatización de tareas y la posibilidad de producir contenido en menor tiempo conviven con debates sobre la calidad informativa, la originalidad y las condiciones laborales en un sector atravesado por la precarización.
En ese sentido, especialistas vinculados a la diplomatura advierten que muchos trabajadores adoptaron estas herramientas sin formación previa, lo que abre interrogantes sobre su uso crítico y sus límites. También se plantean preocupaciones vinculadas a la propiedad intelectual, ya que los sistemas de inteligencia artificial se nutren de grandes volúmenes de información previamente producida.
Otro de los puntos centrales del debate es el uso de los datos personales. La recolección masiva de información (definida por algunos autores como el “petróleo del siglo XXI”) se potencia con la inteligencia artificial, que amplifica la capacidad de análisis y utilización de esos datos en distintos niveles.
Además, la diplomatura aborda el impacto de estas tecnologías en la política y la geopolítica, incluyendo su rol en campañas electorales y la generación de contenidos falsos, así como los sesgos presentes en los sistemas desarrollados mayoritariamente en países centrales.
El ámbito educativo también forma parte del programa. La propuesta busca reflexionar sobre cómo integrar la inteligencia artificial en las aulas, en un contexto donde su uso ya es cotidiano entre estudiantes. Según se plantea, el desafío no radica en prohibirla, sino en comprenderla y enseñar a utilizarla de manera crítica.
Con esta iniciativa, la Universidad de Buenos Aires incorpora un espacio de formación que intenta dar respuesta a un fenómeno en expansión, con impacto directo en la vida social contemporánea y en las formas de producción de conocimiento.
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