Paros, controles oficiales y una fuerte disputa con el Gobierno dejan al descubierto un sistema bajo presión que impacta de lleno en la atención hospitalaria del norte provincial.
Los quirófanos listos, los equipos médicos preparados y pacientes en ayunas. Sin embargo, esa escena, habitual en cualquier hospital, se interrumpe de golpe con una frase que ya se volvió frecuente en el norte salteño: “la cirugía está suspendida”. Así, en Orán, Tartagal y Embarcación, la reprogramación de intervenciones dejó de ser una excepción para convertirse en parte de la rutina sanitaria.
En el centro del conflicto aparecen los anestesistas. El Ministro de Salud Federico Mangione, advierte que la provincia enfrenta una escasez crítica de estos profesionales.
Según datos oficiales, no superarían los 60 o 70 en todo el territorio, una cifra que contrasta con la demanda de más de 60 hospitales. De hecho, la situación es aún más delicada en el norte, donde apenas tres especialistas sostienen la cobertura diaria.
Pero el problema no se limita únicamente a la falta de personal. Desde la cartera sanitaria sostienen que “existe un esquema cerrado que dificulta el ingreso de nuevos anestesistas y limita la formación de residentes”. En otras palabras, se trata de un sistema que, según denuncian, “restringe la oferta de profesionales y termina impactando directamente en la disponibilidad de cirugías”.
En ese marco, el propio Mangione señaló que “algunos integrantes del sector perciben ingresos mensuales que superarían los 40 millones de pesos”. Este dato, lejos de pasar desapercibido, profundizó el debate sobre el funcionamiento interno de la especialidad. Al mismo tiempo, cada intento del Gobierno por auditar o introducir cambios vuelve a encender la tensión con el sector.
Según fuentes oficiales, estas instancias suelen derivar en medidas que afectan la actividad quirúrgica. Es decir, la consecuencia inmediata se traduce en cirugías suspendidas, turnos que se desarman y pacientes que deben volver a sus casas sin una fecha cierta. Así, la espera se prolonga y la incertidumbre crece en los pasillos de los hospitales.
Por otro lado, el escenario local se complejiza aún más por un caso de alcance nacional. La investigación por el robo de anestésicos, incluido propofol, en el Hospital Italiano de Buenos Aires, expuso un circuito ilegal de comercialización de estos fármacos. A partir de ese episodio, se encendieron alertas y se reforzaron los controles sobre el uso y la distribución de medicamentos sensibles.
Mientras tanto, en Salta continúan las auditorías y las negociaciones con el sector. En este contexto, los quirófanos del norte siguen funcionando a media marcha. La combinación de escasez de profesionales, tensiones institucionales y denuncias cruzadas mantiene en vilo a un sistema de salud que, por ahora, no logra recuperar su ritmo habitual por estar obstruido por estos profesionales que encontraron en la salud un negocio millonario.
📌 Publicado por Diario InfoSalta
