Una ola de incertidumbre atraviesa por estas horas a empleados del Correo Argentino tras la confirmación del envío de cerca de 400 telegramas de despido en diferentes puntos del país. La decisión impacta de manera directa en la estructura del servicio postal y generó una inmediata reacción sindical.
El alcance de la medida, que abarca múltiples provincias y áreas operativas, tomó por sorpresa a trabajadores con años de antigüedad dentro de la empresa. Sin un desglose oficial detallado sobre las zonas afectadas, fuentes del sector indicaron que se trata de una disposición de carácter federal.
Desde la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones señalaron que los despidos se inscriben en un proceso más amplio de reducción de personal. Según indicaron, en los últimos meses ya se habían registrado retiros voluntarios y recortes en distintas dependencias.
La respuesta gremial no tardó en llegar. Las organizaciones del sector se declararon en estado de alerta y anticiparon la posibilidad de avanzar con medidas de fuerza en los próximos días, entre ellas protestas, paros y movilizaciones, en defensa de las fuentes laborales.
El escenario se desarrolla en un contexto económico complejo, donde el empleo en diversos sectores muestra signos de retracción. La situación reaviva el debate sobre el tamaño del Estado, el rol de las empresas públicas y el impacto social de este tipo de decisiones, especialmente en familias que dependen directamente de estos ingresos.
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