“Estoy avergonzado”: con la voz entrecortada, el último pedido de perdón del femicida de El Tipal antes de la condena a perpetua

Por: Teresita Frias

En una sala cargada de tensión, el acusado habló frente a ambas familias antes del fallo. La Justicia confirmó la pena máxima tras acreditar un contexto sostenido de violencia.

El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras llegó a su instancia final este jueves, con la lectura de la sentencia que condenó a José Eduardo “Jota” Figueroa a prisión perpetua por el crimen ocurrido el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal.

Minutos antes de conocerse el veredicto, uno de los momentos más intensos de la jornada se produjo cuando el femicida hizo uso de su derecho a pronunciar sus últimas palabras. Con visibles signos de conmoción al expresarse, se dirigió tanto a la familia de la víctima como a la suya.

Agradezco que esté la familia Kvedaras presente para que me puedan escuchar”, expresó. Luego, con la voz entrecortada, manifestó su arrepentimiento y aseguró sentir vergüenza por lo ocurrido. Durante su intervención, pidió perdón en reiteradas oportunidades y sostuvo que comprende el dolor generado.

En su descargo, también hizo referencia a sus hijos, a quienes mencionó como “las tres personitas más importantes” de su vida. Ese tramo de su declaración generó un marcado silencio en la sala, atravesada por la expectativa previa a la resolución judicial.

Figueroa afirmó además que había intentado comunicarse previamente con el entorno de la víctima mediante cartas, en las que expresó pedidos de disculpas. Según indicó, ese sentimiento lo acompañaba desde el momento del hecho.

El proceso judicial se desarrolló tras semanas de debate en las que la fiscalía sostuvo que el crimen no fue accidental. En su alegato, la representante del Ministerio Público Fiscal María Luján Sodero Calvet solicitó la pena de prisión perpetua al considerar que se trató de un homicidio doblemente calificado, agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

De acuerdo a la acusación, el hecho ocurrió en un contexto de violencia sostenida dentro de la relación de pareja. Además, se expuso que, luego del ataque, el acusado habría realizado maniobras para alterar la escena e intentar encubrir lo sucedido.

La querella acompañó ese planteo y reforzó la existencia de antecedentes de violencia, al tiempo que cuestionó algunos peritajes incorporados durante el juicio. Tanto la fiscalía como la parte querellante coincidieron en solicitar la pena máxima prevista por la ley.

Finalmente, el Tribunal consideró acreditada la responsabilidad penal de Figueroa y encuadró el hecho como homicidio doblemente calificado por el vínculo y por violencia de género. La sentencia dispuso la prisión perpetua, por lo que el condenado continuará detenido.

Es necesario resaltar que el caso de Mercedes Kvedaras también dejó al descubierto las falencias en el tratamiento mediático de los femicidios. Durante la cobertura, distintos enfoques periodísticos expusieron detalles sensibles de la vida privada de la víctima y su entorno, lo que derivó en cuestionamientos por la revictimización y la falta de resguardo hacia la familia.

Merece la pena advertir que este proceso se convirtió en un ejemplo de prácticas que no deberían reproducirse. La difusión de información sin perspectiva de género, sumada al énfasis en el contexto socioeconómico del hecho (ocurrido en un barrio privado), contribuyó a generar un tratamiento atravesado por el morbo.

En ese sentido, el caso debería usarse como material de análisis en ámbitos académicos vinculados al periodismo, donde puede ser un antecedente para reflexionar sobre los límites éticos en la cobertura de violencias extremas contra las mujeres y la necesidad de evitar enfoques que profundicen el daño sobre las víctimas y sus familias.

📌 Publicado por Diario InfoSalta

Exit mobile version