La investigación se activó tras una denuncia formal presentada por la intendenta Rita Guevara. Testimonios sobre movimientos extraños en la zona, antecedentes de incendios en el mismo predio y la destrucción de uno de los últimos bosques nativos de los Valles Calchaquíes alimentan las distintas hipótesis que analiza la Fiscalía.
Más de 200 hectáreas convertidas en cenizas, dos brigadistas heridos, un ecosistema severamente afectado y una investigación judicial en marcha. Ese es el escenario que dejó el incendio forestal que desde hace casi dos semanas golpea a Cafayate. Mientras bomberos y brigadistas de Salta, Catamarca y Tucumán, junto a efectivos de la Brigada Nacional Centro del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, continúan desplegados en la zona afectada, la Justicia avanza en una investigación para determinar cómo se originó el incendio que consumió más de 200 hectáreas de monte nativo en el corazón de los Valles Calchaquíes.
La causa judicial tomó impulso luego de la denuncia presentada por la intendenta Rita Guevara, quien alertó sobre la gravedad de la situación y pidió que se investigue el origen del fuego registrado el pasado 9 de junio en una finca perteneciente a la firma El Monte S.A. En su presentación, la jefa comunal remarcó “no sólo los daños ocasionados sobre el ecosistema, sino también el riesgo al que estuvieron expuestos los equipos que combaten el incendio desde hace días”.
Uno de los elementos que llamó la atención de las autoridades es que no se trata de un hecho aislado. Según consta en la denuncia, “durante mayo se produjo un episodio de características similares en el mismo predio”. Esa coincidencia es uno de los aspectos que hoy forma parte de las distintas líneas de investigación abiertas por la Fiscalía.
La fiscal Sandra Rojas encabeza las actuaciones y, por el momento, no descarta ninguna hipótesis. Entre las medidas ordenadas se encuentran la recolección de testimonios, la verificación de información aportada por vecinos y el análisis de distintos elementos que permitan reconstruir los momentos previos al inicio del incendio.
En ese marco, varias declaraciones incorporadas al expediente hacen referencia a la presencia de personas desconocidas merodeando sectores cercanos al aeródromo local y al parque de paneles solares ubicado en las inmediaciones de la zona afectada. También se intenta corroborar información vinculada a movimientos de vehículos observados en las horas previas a la propagación de las llamas.
La sospecha de una posible intervención humana comenzó a instalarse desde los primeros días de la emergencia. Aunque todavía no existen conclusiones definitivas, los antecedentes registrados en el lugar, sumados a los testimonios recabados, llevaron a que la investigación avance sin descartar la eventual comisión de un delito de estrago.
Mientras tanto, el incendio continúa dejando consecuencias ambientales de enorme magnitud. Las estimaciones realizadas por Bomberos Voluntarios indican que la superficie afectada supera las 200 hectáreas y alcanza sectores considerados de alto valor ecológico para la región.
El fuego impactó directamente sobre especies protegidas y sobre una importante porción del bosque nativo que aún sobrevive en los Valles Calchaquíes. Entre las especies afectadas se encuentran ejemplares de algarrobo y otras variedades características del ecosistema local.
La situación se agravó durante los últimos días debido a las condiciones meteorológicas adversas. Fuertes ráfagas de viento Zonda, que superaron los 70 kilómetros por hora, reactivaron puntos calientes que permanecían bajo vigilancia y generaron nuevos focos en distintos sectores.
El incendio se desarrolla principalmente en un área comprendida entre la Ruta Nacional 68 y el acceso al Parque de Paneles Solares, una zona donde las tareas de combate se volvieron especialmente complejas por la combinación de vegetación seca, altas temperaturas y viento constante.
El ministro de Seguridad de la Provincia, Gaspar Solá, explicó que durante una de las jornadas más críticas el viento comenzó alrededor del mediodía y se extendió hasta la noche, favoreciendo que sectores que habían sido contenidos volvieran a activarse.
Según detalló el funcionario, la reactivación de brasas y puntos calientes provocó la expansión de las llamas hacia nuevas áreas, incluso en cercanías de urbanizaciones, lo que obligó a reforzar el despliegue operativo.
Actualmente trabajan en la zona brigadistas de Defensa Civil, Bomberos Voluntarios de Cafayate, Bomberos de la Policía de Salta, unidades especiales de la fuerza provincial, personal del Distrito de Prevención 6 y equipos especializados enviados por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
Además, ante la magnitud de la emergencia, se dispuso la llegada de refuerzos provenientes de otras provincias y de integrantes de la Brigada Nacional Centro, que se sumaron a las tareas de contención junto a un avión hidrante que opera sobre los sectores más comprometidos.
Las extensas jornadas de trabajo ya dejaron consecuencias entre quienes enfrentan el incendio. Algunos brigadistas sufrieron quemaduras leves, cuadros de intoxicación por humo y un importante desgaste físico tras varios días de combate ininterrumpido.
El jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de Cafayate, Gabriel Domingo, describió el escenario encontrado por los equipos en las áreas alcanzadas por el fuego y aseguró que el daño ambiental es de una magnitud pocas veces vista en la región.
“Fue una noche larga”, resumió al referirse a una de las jornadas más complejas del operativo. El bombero explicó que el viento terminó transformando un foco que parecía controlado en una emergencia de grandes dimensiones y definió el panorama posterior con una frase que se convirtió en símbolo de la tragedia: “Es un desierto”.
La gravedad de la situación llevó al Concejo Deliberante de Cafayate a aprobar una ordenanza que declara el Estado de Emergencia Ambiental por un plazo de 18 meses.
La medida reconoce el importante daño ocasionado sobre el ambiente y las especies nativas y solicita al Gobierno provincial asistencia técnica, logística e insumos para fortalecer tanto las tareas de combate como las futuras acciones de recuperación ambiental.
Paralelamente al avance de la investigación judicial, comenzaron a escucharse con fuerza reclamos y cuestionamientos de distintos sectores de la comunidad.
Referentes vecinales y ambientalistas sostienen que el incendio vuelve a poner en discusión el futuro del último bosque nativo que permanece en pie en gran parte de los Valles Calchaquíes.
Algunos vecinos aseguran que existen antecedentes de incendios ocurridos en sectores que posteriormente fueron destinados a urbanizaciones o emprendimientos privados. Como ejemplo mencionan un incendio de gran magnitud registrado años atrás al sur de la ciudad, donde actualmente se desarrollan calles y se comercializan terrenos.
También plantean interrogantes sobre la aplicación de la Ley de Bosques y sobre decisiones vinculadas al ordenamiento territorial de la región.
Los cuestionamientos alcanzan a organismos provinciales relacionados con la gestión ambiental y la autorización de determinadas actividades sobre áreas consideradas sensibles desde el punto de vista ecológico.
En las últimas semanas, la tensión quedó expuesta durante una reunión encabezada por autoridades ambientales provinciales que llegaron a Cafayate para brindar información sobre la situación. Según relataron vecinos presentes, el encuentro derivó en fuertes cuestionamientos por parte de asistentes preocupados por el estado del monte nativo y por el avance de diversos proyectos en la región.
Entre las inquietudes expresadas aparecen obras de infraestructura, desarrollos urbanísticos y otras iniciativas que, según distintos sectores comunitarios, podrían generar presión sobre áreas naturales de alto valor ambiental.
Por el momento, ninguna de esas denuncias forma parte de conclusiones judiciales y la Fiscalía mantiene abiertas todas las líneas de investigación.
Lo que sí aparece como una certeza es la magnitud del daño causado por el incendio. Quienes recorren hoy los accesos a Cafayate encuentran una imagen completamente distinta a la que existía apenas semanas atrás.
Donde antes predominaban árboles, arbustos y vegetación típica del valle, ahora se observan extensas superficies cubiertas por cenizas, troncos carbonizados y esqueletos ennegrecidos de especies que durante décadas formaron parte del paisaje.
Cafayate, reconocida internacionalmente por sus vinos de altura, sus paisajes y su atractivo turístico, enfrenta una de las mayores emergencias ambientales de su historia reciente.
Mientras brigadistas continúan luchando contra los focos activos y las autoridades intentan evitar nuevos rebrotes, la Justicia avanza para determinar si detrás de la devastación existe un responsable. La respuesta todavía no llegó, pero las sospechas que rodean al caso ya colocaron al incendio de Cafayate en el centro de una investigación que promete marcar un antes y un después para la región.
📌 Publicado por Diario InfoSalta
