La baja de los nacimientos ya comenzó a modificar el tamaño del sistema educativo argentino. Durante 2025, los niveles Inicial y Primario registraron 205.178 alumnos menos y 1.544 divisiones menos respecto de 2024, según los últimos Relevamientos Anuales de la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa (DiNIEE).
El fenómeno alcanzó a las 24 jurisdicciones del país. Ninguna logró incrementar su matrícula conjunta en esos niveles durante el período analizado, aunque la magnitud del descenso fue diferente según cada distrito.
Entre las mayores caídas aparecen Santa Cruz (-5,4%), Chubut (-5,1%) y Ciudad de Buenos Aires (-4,8%). Buenos Aires registró un retroceso del 3,9% y Jujuy del 3,7%. En tanto, Chaco tuvo una disminución del 1,8%, Córdoba del 2% y Santa Fe del 2,2%.
La reducción también se observa en la cantidad de establecimientos. En un año dejaron de registrarse 78 unidades educativas de nivel Primario y 32 de Inicial, lo que representa 110 centros menos.
Uno de los datos más significativos aparece en el ingreso a la escuela. La matrícula de primer grado cayó 4,3%, equivalente a 29.117 estudiantes menos que el año anterior.
En Salta, la disminución de estudiantes ya genera cambios en algunas instituciones. Escuelas que durante años tuvieron una matrícula elevada actualmente encuentran dificultades para completar sus cursos.
El descenso forma parte de una tendencia nacional vinculada directamente con la caída de los nacimientos. En 2014 se registraron 777.012 nacidos vivos en Argentina, mientras que en 2024 fueron 413.135. La diferencia alcanza los 363.877 nacimientos, una reducción del 46,8%.
Esto significa que el impacto demográfico continuará trasladándose progresivamente a las aulas durante los próximos años, debido al tiempo que transcurre entre el nacimiento de una generación y su ingreso al sistema educativo.
La matrícula de Inicial y Primaria alcanzó su máximo de la última década en 2019, con 6.684.580 alumnos. Para 2025, el número había descendido a 6.095.124, es decir, casi 590.000 estudiantes menos, una reducción del 8,8%.
El fenómeno ya se observa en otros países que atravesaron fuertes descensos de natalidad. Finlandia, España e Italia enfrentan reducciones de estudiantes en los primeros niveles educativos como consecuencia del achicamiento de las nuevas generaciones.
En Argentina, el escenario plantea cambios en la organización de las escuelas, especialmente en aquellas zonas donde la reducción de alumnos comienza a dejar cursos con menos estudiantes.
La disminución de la matrícula también abre un debate sobre cómo reorganizar recursos y sostener las fuentes laborales docentes sin acompañar la baja demográfica con recortes en educación. Según análisis de organizaciones educativas, aulas menos numerosas podrían permitir una mayor inversión por estudiante si los recursos se mantienen dentro del sistema.
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