Abrió el camino hace 32 años y hoy volvió al Milagro, la historia que emociona a Metán

El ingreso a la Catedral Basílica de Salta tuvo este año una escena particular para los peregrinos de Metán. Entre los fieles que llegaron después de recorrer los kilómetros que separan el sur provincial de la capital estaba Alejandro Anastasio Cazón, de 82 años, quien volvió a encontrarse con el Señor y la Virgen del Milagro acompañado por sus hijos.

Vestido con el característico chaleco naranja de la columna, llevaba sobre el pecho una inscripción que resume buena parte de su historia “Metán Camina al Milagro. 1994”. La fecha marca el año en que comenzó una promesa personal que, con el paso del tiempo, terminó dando origen a una de las peregrinaciones más importantes de la localidad.

Esta vez, Cazón ya no pudo realizar el trayecto completo a pie. Avanzó lentamente hacia el interior del templo mientras sus hijos lo sostenían a ambos lados. A su alrededor caminaban familiares y peregrinos metanenses, incluidos jóvenes que forman parte de las nuevas generaciones que mantienen vigente aquella iniciativa.

La historia comenzó en 1994, cuando Alejandro trabajaba como peón rural y atravesaba una situación familiar que lo preocupaba profundamente. Su hijo menor, Martín, había sido diagnosticado con hidrocefalia.

Ante esa situación, decidió hacer una promesa, recorrer a pie los aproximadamente 145 kilómetros entre Metán y Salta para pedir la protección del Señor y la Virgen del Milagro.

En septiembre de aquel año se puso en marcha acompañado por su tío, Pedro Damián Soria. En ese momento no existía una columna organizada como la que actualmente parte desde Metán cada septiembre. Tampoco contaban con los recursos de asistencia que hoy acompañan a los peregrinos durante el recorrido.

Eran dos hombres sobre la ruta, con el objetivo de llegar a la Catedral y cumplir con aquella promesa.

Alejandro volvió a realizar el trayecto al año siguiente. Después comenzaron a incorporarse familiares, amigos y vecinos de Metán.

Cada nuevo integrante llegó con sus propios motivos: pedidos, agradecimientos y promesas vinculadas al Milagro. Con el paso de los años, aquel grupo reducido fue creciendo.

La peregrinación comenzó así a reunir a personas de distintas edades. La familia Cazón siguió vinculada al recorrido y los hijos y nietos de Alejandro también asumieron la tarea de continuar aquella tradición y acompañar a quienes se sumaban.

Durante décadas, Don Cazón estuvo al frente de la marcha y mantuvo el compromiso que había asumido por la salud de Martín.

La caminata de este año tuvo una particularidad. En 2019, Alejandro completó por última vez el recorrido a pie.

Con el paso de los años, su edad y su estado de salud hicieron que ya no pudiera afrontar las extensas jornadas sobre la ruta. Sin embargo, su ausencia de la caminata no significó el final de la tradición.

La columna continuó saliendo de Metán cada septiembre. Sus familiares y las nuevas generaciones tomaron la posta y mantuvieron vigente el recorrido que había comenzado aquel primer viaje de 1994.

En la llegada a Salta, Alejandro volvió a ocupar un lugar especial dentro de la columna metanense. Su recorrido fue mucho más breve que aquellos 145 kilómetros que transitó durante tantos años, pero estuvo acompañado por quienes recibieron directamente aquella historia familiar.

Martín caminó a uno de sus lados y su hija lo asistió del otro. Así, sostenido por sus hijos, Don Cazón avanzó entre flores, pañuelos e imágenes religiosas hasta ingresar nuevamente a la Catedral.

Treinta y dos años después de aquella primera partida, la distancia entre Metán y la Catedral de Salta continúa siendo recorrida por la columna. La promesa que nació en una familia se transformó con el tiempo en una tradición compartida por generaciones de metanenses.

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