Las versiones sobre el estado psicológico del Presidente volvieron a quedar en el centro de la discusión política. Ahora hay un pedido concreto presentado ante el Gobierno para saber si Javier Milei habría sido sometido a alguna evaluación profesional y si existe un informe que determine sus condiciones para continuar al frente del Poder Ejecutivo.
La pregunta empezó a tomar otra dimensión. Ya no se trata solamente de los comentarios que circulan en redes sociales, de las interpretaciones de periodistas o de las discusiones dentro de la política. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) presentó este martes 15 de septiembre un pedido formal para que el Gobierno informe si existe algún examen, junta médica, certificado o dictamen relacionado con la salud psíquica y psicofísica de Javier Milei.
El pedido fue presentado ante la Presidencia y la Jefatura de Gabinete. El sindicato quiere saber si el mandatario fue sometido a algún control de este tipo y, en caso de que exista, cuándo se realizó, qué profesional u organismo intervino y cuál fue el resultado de esa evaluación.
El planteo tiene como trasfondo las declaraciones del secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, quien habló públicamente de la posibilidad de que Milei padezca “algún tipo de psicosis”. A partir de esa afirmación comenzó a tomar fuerza el diagnóstico realizado hace ocho años sobre el resultado de la salud mental del presidente, que estaría atravesando una “psicosis de tipo parafrénica afectiva”.
Ahora bien, hay que hacer una aclaración necesaria, este medio consultó con fuentes de cercanía al presidente y prefirieron no emitir declaraciones al respecto, pero no lo desmintieron, además El Presto, en su programa de streaming emitió el mismo posible diagnóstico que maneja InfoSalta y que hasta el momento nadie del círculo cercano del mandatario desmintió.
Cabe mencionar que este medio está informando sobre la salud del primer mandatario, que es una cuestión de Estado. La cuestión de la medicación está atravesada por la misma falta de confirmación. En la información a la que pudimos acceder aparecen tres nombres: valproato, quetiapina y zolpidem. El primero puede utilizarse como estabilizador del ánimo; la quetiapina es un antipsicótico utilizado en diferentes tratamientos y el zolpidem es un medicamento hipnótico indicado para el insomnio.
Pero una cosa es explicar para qué se utilizan esos fármacos y otra muy distinta afirmar de manera tajante que el primer mandatario actualmente los consume.
Asimismo, hay distintos síntomas físicos que fueron mencionados en versiones periodísticas o políticas, como dolores en la columna, hinchazón, dificultades para levantarse, alteraciones del sueño o supuestos episodios durante la noche, el control de esfínteres que serían compatibles con el consumo de estos fármacos.
Todo eso, por ahora, permanece en el total silencio por parte del entorno cercano.
¿Qué quiere saber ATE?
El planteo sindical tiene un punto concreto y es el que ahora deberá responder el Gobierno. Luego de conocerse este diagnóstico que era un secreto a voces desde hace ocho años, ATE pidió que se informe si existe algún examen, junta médica, certificado, dictamen o protocolo que haya evaluado la aptitud psíquica y psicofísica del Presidente.
Además, solicitó conocer si existe una normativa que establezca controles periódicos de esas características para quien ocupa la Presidencia de la Nación.
Es importante destacar que el sindicato no pidió la historia clínica de Milei ni pretende conocer detalles de un eventual tratamiento. Lo que busca saber es si existe una evaluación institucional y, en caso afirmativo, cuál fue su resultado.
También dejó planteado que, si el Ejecutivo decide rechazar total o parcialmente el pedido, deberá explicar por escrito las razones y señalar qué excepción de la Ley 27.275 de Acceso a la Información Pública utilizaría para no entregar la información solicitada.
Y ahí aparece la cuestión de fondo. La salud de cualquier persona forma parte de su esfera privada. Pero cuando se trata del Presidente de la Nación, una eventual situación que le impidiera ejercer sus funciones podría tener consecuencias sobre el funcionamiento del Estado.
La Constitución Nacional contempla la enfermedad del Presidente entre las circunstancias que pueden producir su reemplazo por parte del vicepresidente.
Durante los últimos meses aparecieron distintas versiones sobre el comportamiento de Milei, sus conflictos con integrantes de su entorno y sus períodos de menor exposición pública. También hubo interpretaciones sobre su estado emocional y psicológico.
En este contexto, la aparición de un pedido formal modifica el escenario. Porque ahora existe un trámite administrativo que obliga al Gobierno a fijar una posición respecto de una pregunta concreta; si existe o no una evaluación oficial de la aptitud psíquica y psicofísica del jefe de Estado.
📌 Publicado por Diario InfoSalta
