Una proteccionista sostiene que viene siendo perseguida y contactada de manera insistente por un hombre de El Bordo, departamento Güemes desde hace cuatro años. En la última presentación judicial dejó asentado el temor por su integridad y la de personas de su entorno, además de solicitar medidas para poner fin a una situación que, según afirma, se prolonga pese a sus reclamos anteriores.
La presentación fue realizada el 17 del corriente ante el Ministerio Público Fiscal. Allí, la denunciante vuelve a señalar a la misma persona y reconstruye una serie de episodios que, según su relato, incluyen llamadas desde distintos números, mensajes, intentos de obtener información sobre sus movimientos y expresiones que interpreta como intimidatorias. Esta vez, además, reclama que se tengan en cuenta sus antecedentes y que se adopten medidas concretas frente a la reiteración de los hechos.
La reconocida proteccionista Marisol Luna, referenta en el sur salteño por su lucha contra el maltrato animal desde su asociación “Apalucha” y estudiante de Veterinaria, en diálogo con InfoSalta con todo el calvario que viene atravesando desde hace muchísimos años, por acosador que la conoció justamente por esta lucha a la que dedicó su vida, el hombre identificado como Diego Miranda (35), con domicilio en El Bordo, donde trabaja en una carnicería; Luna describe una serie de episodios de hostigamientos y persecuciones, que fueron adquiriendo continuidad y que hoy le generan temor por su seguridad.
“Esta persona continúa buscándome, contactándome y hostigándome”, sostiene Luna y también refiere llamadas, mensajes intimidatorios y amenazas que, según afirma, “no solamente estarían dirigidas hacia ella sino también hacia familiares, ex parejas y otras personas de su entorno”. “Llegó a enviarme fotos de los animales muertos en las cámaras de la carnicería donde él trabaja, y en otra oportunidad llamó a una ex pareja para decirle que yo había tenido un accidente en la ruta y que debía ir, afortunadamente en ese momento, mi ex se comunicó conmigo y pudimos develar que fue este hombre al escuchar los audios de WhatsApp”.
La mujer asegura además que el denunciado habría utilizado distintos números telefónicos y chips para continuar comunicándose con ella después de ser bloqueado. En la presentación menciona uno de los números que, según afirma, habría utilizado para contactarla y señala que existen otros desde los cuales habría intentado mantener la comunicación.
Para Marisol, el problema no termina en los mensajes o llamados. Relata que siente que el hombre intenta obtener información sobre ella y conocer sus movimientos, algo que, según manifestó, le genera miedo, angustia e inseguridad.
“Esta situación se ha transformado en una verdadera tortura y me impide desarrollar mi vida con tranquilidad”, expresa en la denuncia.
De acuerdo con lo que contó a InfoSalta Luna, “tiempo atrás Miranda habría colaborado con ella en cuestiones vinculadas con la protección animal”. Sin embargo, sostiene que posteriormente su actitud cambió completamente y que a partir de entonces comenzaron los hechos que dieron origen a las distintas presentaciones judiciales.
Luna también aseguró que, según tiene entendido, “el acosador ya habría sido notificado de que no debía continuar molestándola”. Pese a ello, afirma que el contacto y las situaciones que denuncia continuaron.
La mujer solicita ahora que se investiguen los hechos, que se incorporen las denuncias anteriores y que se tengan en cuenta mensajes, capturas de pantalla, registros de llamadas, números telefónicos, testigos y cualquier otro elemento que pueda demostrar la continuidad de las conductas denunciadas.
También manifiesta temor por su integridad y por la seguridad de las personas y animales que forman parte de su círculo cercano.
La alerta que deja una tercera denuncia
Hay un dato que atraviesa el relato y que vuelve especialmente sensible la situación: esta no sería la primera vez que Luna pide intervención judicial.
La propia denunciante pone el énfasis en que se trata de una tercera presentación, luego que las dos anteriores las realizó ante la justicia de Metán y nunca hicieron nada para proteger su integridad, es por eso que ahora la joven estudiante de Veterinaria solicita que los hechos no sean analizados como episodios aislados, sino considerando los antecedentes y la reiteración que describe.
Ese punto resulta central cuando se habla de violencia de género y hostigamiento. La acumulación de comunicaciones, amenazas, intimidaciones o intentos de control puede adquirir un significado diferente cuando se observa la secuencia completa y no cada episodio por separado.
La situación también vuelve a poner sobre la mesa el antecedente de Paola Tacacho, el caso de Tucumán que se convirtió en una referencia sobre las consecuencias que puede tener la falta de una respuesta eficaz frente al hostigamiento reiterado.
Tacacho había realizado numerosas denuncias contra Mauricio Parada Parejas antes de ser asesinada en octubre de 2020. Tras el femicidio, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán informó que abrió actuaciones para revisar el trámite que habían tenido esas presentaciones.
La comparación no significa que ambos casos sean iguales ni permite anticipar un desenlace. La diferencia fundamental es que aquí existe una mujer que está denunciando y pidiendo protección mientras la situación todavía puede ser abordada preventivamente.
Luna reclama que las autoridades valoren la totalidad de los antecedentes y que adopten medidas concretas para que cesen el hostigamiento, las amenazas y cualquier contacto no autorizado.
Mientras tanto, decidió comunicarse con InfoSalta para contar su historia y dejar registro público de una situación que, según sostiene, ya fue advertida más de una vez ante las autoridades. Ahora será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió, y proteger la integridad de esta joven proteccionista.
