La denuncia fue radicada en la Ciudad de Buenos Aires mientras crece la inquietud en ámbitos políticos y sociales. No hay contacto desde el lunes 16 y la aparición de mensajes intimidatorios suma tensión al caso.
La desaparición de David Norberto Cantarino abrió un escenario de máxima incertidumbre que, con el paso de los días, suma preocupación y repercusión. El periodista y militante político no volvió a ser visto desde el lunes 16 de marzo y, desde entonces, no hubo comunicaciones ni registros que permitan ubicarlo.
El caso tomó estado formal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde su esposa, Sandra Carrasco, presentó la denuncia por averiguación de paradero. En paralelo, la familia avanzó con un habeas corpus para forzar la intervención judicial y acelerar los mecanismos de búsqueda ante la falta de novedades.
Cantarino, vinculado a espacios de izquierda y colaborador del medio Prensa Mac, mantenía una activa presencia en redes sociales bajo el seudónimo “El Judío Zurdo”. En su última aparición pública había expresado una postura crítica frente al contexto internacional y cuestionamientos al gobierno nacional, un dato que fue expuesto por su entorno al momento de difundir la búsqueda.
La ausencia de información concreta sobre sus movimientos posteriores a esa fecha alimenta la incertidumbre. No hay confirmación oficial sobre recorridos, contactos recientes ni posibles líneas firmes de investigación.
En las últimas horas, el caso sumó un elemento que incrementó la preocupación. A través de un video difundido en redes sociales, su esposa aseguró que está recibiendo amenazas vinculadas a la desaparición.
“Estoy recibiendo amenazas diciendo que si borro todo lo que se ha publicado de la búsqueda de David, él va a aparecer”, expresó. Según relató, los mensajes estarían siendo enviados desde el teléfono del propio Cantarino.
En ese mismo mensaje, Carrasco sostuvo que hará públicas capturas de pantalla y el número telefónico desde el cual se estarían originando las comunicaciones.
Además, pidió colaboración para intentar rastrear el origen: “Ayúdenme, compartan todo lo que puedan. Tiene que haber alguien que pueda ubicar de dónde están enviando la señal”, señaló.
La mujer también vinculó las amenazas con la actividad política de su pareja y pidió visibilizar el caso: “No puede ser que me estén amenazando con la vida de mi marido solo por ser activista”, afirmó, al tiempo que llamó a viralizar la búsqueda en redes.
Mientras tanto, la imagen de Cantarino continúa circulando de manera masiva en plataformas digitales, impulsada por organizaciones, periodistas y militantes que buscan aportar datos que permitan reconstruir sus últimos pasos.
A siete días de su desaparición, no trascendieron avances oficiales ni pistas firmes. La causa sigue en etapa inicial, en un contexto que ahora suma denuncias de amenazas y profundiza el nivel de alarma en torno al caso.
📌 Publicado por Diario InfoSalta
