Una enorme nave de más de 228 metros de largo quedó amarrada en el puerto de Ushuaia y rápidamente pasó a ocupar el centro de la escena política y portuaria de Tierra del Fuego. Se trata del VS Promise, un buque tanque destinado al transporte de crudo que figura con pabellón de la Isla de Man, dependencia de la Corona británica.
La embarcación llegó al muelle comercial de la capital fueguina después de haber desarrollado operaciones en la zona de Río Cullen, en el norte de la Isla Grande. Registros de navegación ubican al petrolero en esa terminal el 12 de agosto y señalan que continuó posteriormente su recorrido hacia Ushuaia.
El arribo generó un fuerte cuestionamiento por parte del Gobierno de Tierra del Fuego, que puso el foco en la bandera de la nave y en las circunstancias de su ingreso al puerto. La controversia adquiere una dimensión particular porque la provincia mantiene el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, territorios bajo control británico y cuya soberanía es disputada por la Argentina.
El episodio se produce mientras el puerto de Ushuaia se encuentra bajo administración nacional. La terminal fue intervenida por el Gobierno de Javier Milei en enero de este año y quedó bajo la órbita de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN). La medida implicó el desplazamiento de la administración provincial de la terminal.
La decisión había sido presentada por Nación como parte de una estrategia vinculada con la gestión y protección de un punto considerado estratégico para el país, especialmente por su ubicación en el extremo austral y su conexión con el Atlántico Sur y la Antártida.
Por ese motivo, la presencia de una embarcación registrada bajo jurisdicción de la Corona británica abrió un nuevo frente de discusión entre la administración nacional y las autoridades fueguinas.
Desde la Provincia reclamaron información sobre las condiciones en las que se produjo el ingreso y cuestionaron que una nave con esas características haya llegado al puerto mientras la terminal permanece bajo control nacional.
El petrolero no apareció por primera vez en aguas fueguinas con su llegada a Ushuaia. La embarcación había partido desde Los Ángeles el 6 de julio y posteriormente puso rumbo hacia Tierra del Fuego. Los registros internacionales de navegación permitieron seguir parte de su itinerario con anterioridad a la escala en la capital provincial.
El 12 de agosto fue registrado en Río Cullen y abandonó esa zona al día siguiente. La terminal se encuentra vinculada con la operatoria hidrocarburífera de la Cuenca Marina Austral, donde se desarrollan actividades relacionadas con la producción y exportación de crudo.
De acuerdo con registros marítimos difundidos por medios fueguinos, el buque dejó la monoboya de Río Cullen el 13 de agosto y posteriormente continuó su navegación hasta Ushuaia.
La nave identificada como VS Promise tiene una eslora de aproximadamente 228,6 metros, una manga superior a los 32 metros y un porte bruto cercano a las 70.000 toneladas. Su identificación internacional corresponde al IMO 9351438 y está destinada al transporte de petróleo crudo y productos derivados.
Los registros consultados también señalan que su propiedad está vinculada con Valloeby Promise Ltd., radicada en Douglas, Isla de Man, mientras que la gestión técnica figura a cargo de Hellespont Ship Management, con sede en Alemania.
El punto que generó mayor repercusión política es su pabellón. La embarcación figura registrada en la Isla de Man, territorio dependiente de la Corona británica que cuenta con un registro marítimo propio. Los sistemas de seguimiento también identifican al VS Promise bajo bandera del Reino Unido.
Ushuaia ocupa una posición relevante para las operaciones marítimas hacia el extremo sur del país y para la conexión argentina con la Antártida. Por esa razón, cada movimiento que involucra su infraestructura portuaria adquiere una dimensión que excede la actividad comercial.
El caso del VS Promise suma ahora un nuevo capítulo al conflicto entre Nación y Tierra del Fuego por la administración del puerto. Mientras la Provincia exige explicaciones, la terminal continúa bajo intervención nacional y la presencia del petrolero de bandera vinculada con la Corona británica abrió interrogantes sobre los procedimientos aplicados para su ingreso y permanencia.
La embarcación, que ya había operado frente a las costas fueguinas antes de llegar a la capital, terminó así en el centro de una controversia que combina actividad hidrocarburífera, administración portuaria y el histórico reclamo argentino por la soberanía del Atlántico Sur.
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