
Una filtración de chats brindaría más pruebas de las relaciones entre un sector de la Justicia, funcionarios y dirigentes, que responden al expresidente Mauricio Macri, y grupos mediáticos de corte opositor al Gobierno. Los indicios hablan de una reunión secreta para definir una estrategia de respuesta con presión a medios y planificación de una versión unificada.
A mediados de octubre, trascendió un supuesto encuentro entre jueces y funcionarios judiciales que tenían en sus manos causas que complicaban al kirchnerismo, y otras cuyos fallos favorecieron a personas cercanas al macrismo. También a grupos económicos concentrados. Eran parte de ese cónclave también funcionarios del PRO, entre ellos D’Alessandro, y directivos de un poderoso grupo de medios.
El retiro de este grupo se llevó a cabo en Lago Escondido, la propiedad del multimillonario Joe Lewis, amigo de Macri, y quien tiene sus tierras cercadas al acceso público pese a que la Justicia lo obligó a brindar un paso libre hacia el espejo de agua. Allí, el británico tiene una mansión de 3.200 metros cuadrados.
De ese cónclave, que se habría tratado de disimular luego de la filtración como una “excursión de pesca”, no hay certezas de lo que se habló. También se certificó la veracidad de los chats que se filtraron en las últimas horas, en los que los involucrados habrían planificado cómo esconder los hechos.




