
Miles de salteños participaron de los homenajes al general Martín Miguel de Güemes. Desde la emotiva Guardia Bajo las Estrellas hasta el tradicional desfile de gauchos, la provincia celebró con orgullo y emoción a su héroe máximo.
Salta no duerme la noche del 16. En cada barrio, en cada cerro, en cada corazón que lleva la historia en la piel, algo se enciende. La Guardia Bajo las Estrellas volvió a colmar el monumento a Güemes con velas, guitarras, ponchos y emoción. No fue una vigilia más: fue una promesa colectiva de memoria y compromiso con el legado del general que cambió la historia del norte argentino.
Este 17 de junio, a 204 años de su muerte, Martín Miguel de Güemes no es una estatua, ni un nombre en los libros. Es un símbolo que cabalga en la memoria popular, que flamea en cada poncho rojo, que emociona a quienes entienden que la libertad también se defiende con identidad.
La jornada arrancó con el toque de diana, siguió con las ofrendas florales en la Catedral Basílica y culminó con el gran desfile cívico-militar y gaucho, donde más de mil hombres y mujeres de a caballo llegaron desde distintos puntos de la provincia para rendirle tributo. Cada montura, cada estandarte, cada saludo al cielo fue una forma de decir: “¡Güemes vive!”.
En los rostros jóvenes que se formaban al pie del monumento, en los aplausos sentidos de los vecinos, en los cantos que se alzaban en las plazas, estaba la huella de un pueblo que no olvida. Porque Güemes fue más que un militar: fue un líder popular, federal, profundamente arraigado al sentir del pueblo norteño.
“Güemes no murió, galopa en el alma del pueblo”, repiten los niños en las escuelas y los adultos en los actos. Y no es solo una frase: es una verdad que se siente en el pecho cuando la tierra vibra bajo los cascos de los caballos, cuando el eco del coraje resuena en las montañas y cuando el pueblo salteño se abraza a su historia con dignidad.
Hoy, Salta se viste de homenaje.
Hoy, el corazón salteño late más fuerte.
Late rojo, como el poncho que nos envuelve.
Late libre, como el sueño que defendió Güemes.
Late libre, como el sueño que defendió Güemes.




