Kostensuchus atrox, el cocodrilo patagónico que desafió a dinosaurios

Un equipo interdisciplinario de paleontólogos del CONICET halló en el sur de la provincia de Santa Cruz los restos fósiles de un cocodrilo que habitó hace 70 millones de años, durante el período Cretácico, en tiempos cercanos a la extinción de los dinosaurios.
El animal, bautizado Kostensuchus atrox —que significa “cocodrilo feroz que refiere al viento del sur”—, fue encontrado en la Formación Chorrillo, ubicada a unos 30 kilómetros de El Calafate. El hallazgo, publicado en la revista científica PLoS One, incluye gran parte del esqueleto, con cráneo y mandíbulas casi completos.
A diferencia de los cocodrilos actuales, el Kostensuchus tenía una cabeza proporcionalmente alta, ojos orientados hacia los costados y fosas nasales proyectadas hacia adelante, lo que indica que no llevaba una vida acuática. Su cuerpo robusto, con patas cortas pero posicionadas bajo el tronco, le permitía mayor agilidad que los cocodrilos modernos.
El cráneo medía 50 centímetros de largo y estaba armado con más de 50 dientes, algunos de más de 5 centímetros de altura, con bordes aserrados que incrementaban su capacidad de corte. Estas características, sumadas a la potencia de su mordida, permitieron identificarlo como un depredador tope del ecosistema patagónico de fines del Cretácico.
“Esta nueva especie se distingue por el gran tamaño de sus dientes y cráneo, la robustez de su mandíbula y la potencia de su mordida”, explicó Diego Pol, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales.
El contexto geológico y los restos asociados hallados en la misma zona sugieren que este cocodrilo habitaba ambientes húmedos, con vegetación exuberante, compartiendo el territorio con grandes dinosaurios como el depredador Maip macrothorax y los herbívoros Nullotitan glaciaris e Isasicursor santacrucensis.
El descubrimiento se produjo en marzo de 2020, poco antes del inicio de la pandemia de COVID-19. Durante el confinamiento, el técnico Marcelo Isasi dedicó seis meses a liberar los huesos de la roca, revelando la magnitud del hallazgo.
De la investigación participaron especialistas de Japón y Brasil, y contó con el apoyo de la National Geographic Society, la Fundación Carlos Chagas Filho (FAPERJ) y el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq).
Este hallazgo amplía el conocimiento sobre la diversidad de reptiles prehistóricos que poblaron la Patagonia y ofrece nuevas pistas sobre los ecosistemas que existieron poco antes de la gran extinción que marcó el fin de la era de los dinosaurios.
📌 Seguínos en nuestras redes sociales!



