
Una organización humanitaria alertó sobre la colocación de un método hormonal de larga duración en una menor sin información previa ni controles posteriores. La niña fue hallada con sangrado persistente y signos de debilidad en una zona rural del norte provincial.
La fundación ENASHU que trabaja en el norte provincial denunció que a una niña wichí le colocaron un implante anticonceptivo sin brindarle explicaciones ni solicitar consentimiento informado y que, días después, fue encontrada con un sangrado persistente en inmediaciones del paraje Desemboque, en el Chaco salteño.
Según el comunicado emitido por las redes de la ONG, “La encontraron sentada al costado de un camino de tierra, cerca de ‘Desemboque’. No estaba jugando. No estaba esperando a nadie. Estaba doblada sobre sí misma, con la mirada perdida y el cuerpo vencido”, relató una de las integrantes del equipo que intervino en el lugar.
Según la reconstrucción difundida por la organización, cuando se acercaron a asistirla, la niña apenas podía hablar. “Me dijo que se sentía ‘floja’. Que tenía vergüenza. Que hacía muchos días estaba sangrando”, detallaron. En ese contexto, la menor señaló su brazo y expresó: “Me pusieron algo”.
Al examinarla, una medica del equipo palpó en la cara interna del brazo un implante anticonceptivo subdérmico. De acuerdo con la denuncia, la niña no sabía qué dispositivo le habían colocado ni cuáles podían ser sus efectos. Tampoco contaba con controles posteriores al procedimiento.
El implante subdérmico es un método hormonal de larga duración con más del 99% de efectividad para prevenir embarazos y cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud.
Su colocación requiere evaluación clínica previa, información adecuada a la edad y consentimiento informado. Entre los efectos adversos más frecuentes figura el sangrado uterino irregular, que en algunos casos puede prolongarse.
La fundación sostuvo que la niña presentaba bajo peso y signos compatibles con déficit de hierro. “Ese sangrado no es una molestia. Es una condena silenciosa”, señalaron al describir el cuadro clínico en un contexto de vulnerabilidad nutricional.
La asistencia se realizó en el propio territorio, sin acceso inmediato a estudios de laboratorio ni equipamiento diagnóstico. “La evaluamos en el suelo, con polvo y calor”, indicaron. Se le administró suplementación con hierro y vitaminas, y se dispuso seguimiento clínico.
Desde la organización afirmaron que “nadie explicó, nadie pidió consentimiento y nadie volvió a verla”, y advirtieron que la falta de controles posteriores agrava los riesgos, especialmente en zonas rurales alejadas de centros de salud.
La OMS advierte que la anemia por deficiencia de hierro en niñas y adolescentes puede afectar el desarrollo cognitivo, la capacidad física y el sistema inmunológico, y que en casos severos puede comprometer la vida.
Hasta el momento no se informó oficialmente qué institución realizó la colocación del implante ni si se inició una investigación administrativa o judicial.
Este caso volvió a poner en debate las condiciones de acceso a la salud sexual en comunidades indígenas del norte salteño y la obligación de garantizar información clara, consentimiento y seguimiento en cada intervención sanitaria.
📌 Publicado por Diario InfoSalta




