
La causa fue un Accidente Cerebrovascular (ACV) que la mantuvo en terapia intensiva durante 14 días. La noticia fue confirmada por fuentes médicas y familiares cercanos.
Alejandra “La Locomotora” Oliveras, exboxeadora argentina de renombre internacional, falleció este lunes a los 47 años en el Hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe.
Con su muerte, Argentina despide a una figura emblemática del deporte, el activismo social y la política provincial. Su historia de vida estuvo marcada por la superación de la pobreza, la violencia de género y una incansable entrega en el ring y en su comunidad.
Oliveras nació en la provincia de Jujuy y se crio en Córdoba. Desde pequeña, enfrentó condiciones de vida extremadamente precarias. Según relató en varias entrevistas, trabajaba desde niña en el campo junto a su familia.
“Trabajaba en el campo con mi familia. Aprendí a valorar cosas simples como un sándwich de mortadela y el mate cocido”, dijo en esa oportunidad. Esa infancia marcada por la necesidad sería clave en la formación de su carácter resiliente.
El ascenso al ring y la consagración deportiva
Alejandra fue campeona mundial en cinco categorías distintas y una de las referentes más importantes del boxeo femenino en Argentina y América Latina. Su apodo, “La Locomotora”, hacía alusión a su estilo de pelea: intenso, frontal y aguerrido.
Durante su carrera profesional, no solo destacó por su talento boxístico, sino también por su carisma y su capacidad para conectar con el público. Participó en múltiples peleas nacionales e internacionales y siempre se presentó como una embajadora de la lucha y la superación personal.
Una voz contra la violencia de género
Más allá del deporte, Oliveras se convirtió en una voz potente contra la violencia de género. En el libro Las Parturientas de la periodista Agustina Kämpfer, la exboxeadora narró en detalle los abusos sufridos en su adolescencia.
Fue madre a los 15 años y vivió junto a su pareja —un hombre que duplicaba su edad— en un galpón sin agua corriente ni servicios básicos. “Allí sobreviví embarazada, mientras cargaba 20 litros de agua cada mañana para poder bañarme y cocinar”, relató en ese testimonio.
Esa experiencia marcó un antes y un después. Desde entonces, se dedicó a brindar charlas y talleres para mujeres en situación de vulnerabilidad. Utilizó sus redes sociales y su presencia pública para generar conciencia, inspirar y acompañar a víctimas de violencia doméstica.
Activismo social, política y redes sociales
En los últimos años, Alejandra Oliveras amplió su actividad hacia el ámbito político y comunitario. Radicada en Santo Tomé, Santa Fe, fundó un gimnasio donde promovía el deporte como herramienta de contención para jóvenes en situación de riesgo.
En paralelo, se transformó en influencer y referente de redes sociales, donde difundía mensajes de motivación, salud y bienestar. También incursionó en la política provincial como figura de espacios vinculados a la acción comunitaria.
Filosofía de vida y legado
“La vida te va a tirar, pero es esencial levantarse y seguir viviendo porque la vida es hermosa y tiene sentido”, era una de sus frases más repetidas. Esta idea sintetiza su filosofía: un enfoque resiliente frente a las adversidades y una búsqueda constante de sentido a través de la lucha.
Su muerte genera conmoción en el ambiente deportivo, cultural y político de la región. Decenas de deportistas, figuras públicas y colectivos sociales expresaron su dolor en redes sociales tras conocerse la noticia.
Despedida en Santa Fe
El cuerpo de Alejandra Oliveras será velado en una ceremonia íntima en la ciudad de Santa Fe. Se esperan homenajes oficiales en los próximos días por parte de instituciones deportivas y organizaciones sociales de todo el país.
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