Mala praxis y violencia obstétrica en Tartagal: murieron una joven y su beba y la Justicia aún no allanó la Clínica San Antonio ni imputó al ginecólogo señalado

Meses después del fallecimiento de la adolescente y su hija recién nacida, el expediente por presunta mala praxis no muestra avances decisivos. La familia denuncia demoras, apunta a violencia obstétrica y exige respuestas que todavía no llegan. La mujer del médico que además es dueño del sanatorio, trabaja en el Poder Judicial.
El silencio en los pasillos judiciales contrasta con el reclamo que se escucha en General Mosconi. Allí, cada movilización vuelve a poner en el centro los nombres de Valentina Cabana, de 15 años, y de su hija Isabella Evangeline, fallecidas en octubre de 2025 tras una cesárea practicada en la Clínica San Antonio de Tartagal. Desde entonces, la causa penal no registra imputaciones ni el allanamiento del establecimiento privado donde se realizó la intervención.
La causa está a cargo de la fiscal Gabriela Souto, de Embarcación quién investiga presuntas fallas en la atención médica, demoras en la derivación y posibles incumplimientos de protocolos sanitarios.
La denuncia apunta al médico ginecólogo obstetra Sergio Ocampo, quien estuvo al frente de la cesárea y de una de las intervenciones quirúrgicas.
Cabe mencionar que Ocampo, además, es uno de los dueños del sanatorio dónde comenzó el horror para la familia Cabana
El ingreso y la cesárea
Según consta en la presentación judicial, el viernes 26 de septiembre de 2025, después de las 14, Valentina rompió bolsa e ingresó a la Clínica San Antonio con 37 semanas y 7 días de gestación.
A las 18 fue llevada al quirófano, porqué el propio Ocampo le aseguró a la madre de la joven al llegar al nosocomio “que debían esperar que se desinfecte el quirófano porque lo habian usado y eso llevaría un par de horas”. Luego, es que se le practicó una cesárea de urgencia y, pasadas las 19, nació una hermosa niña que pesó 3,100 kg. Una médica pediatra entregó la recién nacida a su abuela materna, Mariana Aranda.
Valentina fue trasladada a una habitación común. Las horas siguientes, según relató la abuela, estuvieron marcadas por dolor intenso, fiebre e hinchazón. También comenzó a perder un líquido marrón con mal olor por la herida quirúrgica.
En diálogo con InfoSalta, Mariana recordó: “Mi hija tenía fiebre, estaba hinchada y perdía un líquido con mal olor. Yo les decía que algo no estaba bien”.
A pesar de esos síntomas, el domingo 28 de septiembre por la mañana recibió el alta médica con tratamiento ambulatorio y medicación vía oral.
Ya en su domicilio, la fiebre persistió. El lunes 29, alrededor de las 17, su madre decidió trasladarla al hospital zonal de Mosconi. Desde allí fue derivada nuevamente a la Clínica San Antonio, donde quedó internada y otra vez a Ocampo fue quién la asistió por haber sido el profesional interviniente en la cesárea.
Durante la madrugada del 1 de octubre, alrededor de las 4.30, Valentina amamantó a su hija. Poco después comenzó a perder líquido por la herida. Una enfermera realizó una curación y dio aviso al médico, pero esto “fue minimizado por Ocampo”, contó Aranda.
Según la denuncia, Ocampo se presentó cerca de las 11 de la mañana, realizó otra curación y entregó documentación solicitada por la madre, quien advertía la gravedad del cuadro.
Ese mismo día, alrededor de las 15.30, la adolescente ingresó por segunda vez al quirófano. La intervención se extendió por más de dos horas y estuvo a cargo del mismo profesional.
“Yo pedía que la derivaran a Salta porque la veía cada vez peor, pero no la querían trasladar”, sostuvo Aranda a InfoSalta.
El traslado a Salta y las cirugías en terapia intensiva
Ante el deterioro clínico, finalmente fueron trasladadas en ambulancia, acompañadas por una enfermera, a esta capital.
“Valentina fue internada en terapia intensiva en la Clínica Virgen de Urkupiña, pero como mi nietita no figuraba en la obra social ATSA, la derivaron al Materno Infantil, tuvimos que pedir una ambulancia, pedí una del SAME pero se negaron a que fuera en esa, tenía que ser si o sí la del hospital”, recordó Mariana al relatar como desde el sanantorio capitalino no median la gravedad de la situación y dilataban los tiempos.
Mientras tanto, ya en Salta, la madre adolescente, fue sometida a nuevas intervenciones quirúrgicas. El 4 de octubre le extirparon el útero y las trompas como consecuencia de una infección generalizada. Luego tuvo otra cirugía más. Según relató su madre, esa última intervención se realizó en la propia cama de terapia intensiva porque, según le informaron, “no daban los tiempos para llevarla al quirófano”.
“Luego de esa intervención, Valentina falleció”, manifiesta Mariana. El acta de defunción indica que murió por una sepsis provocada por una bacteria de alta agresividad contraída en el ámbito quirúrgico.
La muerte de la beba
Mientras tanto, Isabella Evangeline permanecía internada en terapia intensiva del Hospital Materno Infantil. La denuncia sostiene que la leche materna estaba contaminada cuando fue amamantada y que la recién nacida desarrolló complicaciones severas.
El 10 de octubre de 2025, antes de cumplirse una semana del fallecimiento de su madre, la bebé murió. En el acta de defunción de la pequeña también figura que el fallecimiento fue por sepsis provocada por una bacteria de alta agresividad.
“La perdí a ella y a mi nieta en menos de una semana. Pido justicia por la muerte de mi hija y mi nieta. La denuncia está hecha”, expresó Aranda a InfoSalta.
La presentación penal sostiene que Valentina gozaba de buen estado de salud, no tenía enfermedades preexistentes ni complicaciones en el embarazo. Señala presuntas fallas en los protocolos sanitarios, demoras en la atención médica, retrasos en la derivación a un centro de mayor complejidad y posibles hechos de violencia obstétrica.

El expediente se tramita como homicidio culposo. Sin embargo, desde octubre hasta la fecha no se formalizó imputación contra el ginecólogo señalado ni se ordenaron medidas como el allanamiento de la Clínica San Antonio.
Este accionar judicial se presta a suspicacias, puesto que Sergio Ocampo, es un hombre de mucha influencia, y su mujer trabaja en el Poder Judicial de Tartagal.
Al cumplirse un mes de los hechos, el 10 de octubre, Aranda marchó desde General Mosconi hasta la Ciudad Judicial de Tartagal. “Lo hice porque la causa no fue apartada de la feria y no tenemos respuesta alguna”, explicó.
Ayer, Mariana y su familia volvieron a movilizarse en la plaza central de Mosconi, acompañada por familiares y vecinos. También reunió firmas para elevar un pedido formal ante el Gobernador Gustavo Saénz, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia y el Ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona.
“Desde octubre espero que alguien me diga qué pasó y quién se hace responsable”, manifestó la mujer.
A más de cuatro meses de las muertes que conmocionaron al norte provincial, el expediente continúa en etapa preliminar. La familia insiste en que se determinen responsabilidades. Mientras tanto, los nombres de Valentina e Isabella Evangeline siguen encabezando cada marcha en busca de justicia.
📌 Publicado por Diario InfoSalta




