Los pobres pagan más: El informe que expone la desigualdad impositiva en Argentina

Mientras crecen las discusiones por la falta de recursos para universidades, hospitales, transporte y programas sociales, un informe internacional volvió a poner bajo la lupa cómo se distribuye la carga tributaria en la Argentina. El trabajo, presentado en la Universidad de Buenos Aires por el Observatorio Tributario Internacional (ITO), muestra una radiografía contundente: los sectores más vulnerables son quienes proporcionalmente más dinero destinan al pago de impuestos.
Según el estudio, el 10% más rico de la población tributa el 25% de sus ingresos, la clase media ronda el 30% y los hogares más pobres llegan al 37%. Incluso el 1% más acaudalado aporta prácticamente lo mismo que una familia de ingresos medios. La investigación advierte que el sistema actual se apoya principalmente en impuestos al consumo, lo que termina impactando con más fuerza sobre quienes gastan casi todo su salario en alimentos, transporte, medicamentos y servicios básicos.
El asesor senior del ITO, el economista chileno Vicente Silva, explicó que el peso del IVA es determinante en esa desigualdad. En Argentina, ese impuesto representa cerca del 40% de la recaudación total, mientras que los tributos sobre grandes patrimonios apenas alcanzan el 1,3%. La diferencia con Europa es marcada: allí los sistemas fiscales dependen mucho más de los impuestos a la renta y a las ganancias.
“El problema es que los sectores de menores ingresos consumen casi todo lo que ganan y cada compra paga impuestos”, señaló Silva durante la presentación. En cambio, sostuvo que los sectores más ricos destinan una porción menor de sus ingresos al consumo y logran reducir considerablemente su carga tributaria mediante estructuras financieras y empresariales.
El informe también expone un fenómeno que se repite en varios países de América Latina, las grandes fortunas retienen utilidades dentro de las empresas y evitan distribuir dividendos, lo que reduce el impacto de los impuestos sobre la renta. De acuerdo con el ITO, en países como Brasil y Chile el 0,01% más rico llega a pagar tasas efectivas que representan apenas la mitad de las que afronta el resto de la población.
La investigación recibió apoyo de la Fundación Friedrich Ebert. María Julia Eliosoff, directora de asuntos económicos de la entidad en Argentina, sostuvo que los multimillonarios suelen utilizar mecanismos financieros sofisticados para disminuir la tributación y, en muchos casos, incluso cubren gastos personales mediante tarjetas corporativas.
En ese contexto, el estudio pone el foco sobre el crecimiento patrimonial de los ultrarricos en la región. En Argentina, seis milmillonarios concentran fortunas superiores a los 20 mil millones de dólares. Entre ellos aparecen Marcos Galperin, Alejandro Bulgheroni, Eduardo Eurnekian, Eduardo Costantini, Paolo Rocca y Delfín Carballo. El reporte sostiene que buena parte de esas riquezas se construyen utilizando infraestructura pública, rutas, puertos y trabajadores formados en universidades estatales financiadas por el conjunto de la sociedad.
Frente a ese escenario, el Observatorio Tributario Internacional propuso la creación de un impuesto mínimo del 2% para patrimonios superiores a los 100 millones de dólares en toda América Latina. La iniciativa funcionaría como un piso de tributación, si los impuestos ya abonados por una gran fortuna no alcanzan ese porcentaje, el Estado cobraría la diferencia.
El documento contextualiza además que la discusión ocurre en medio de una fuerte crisis económica y de un proceso de ajuste fiscal impulsado por el gobierno de Javier Milei, centrado en la reducción del gasto público y en recortes sobre políticas sociales. Al mismo tiempo, el informe sostiene que se ampliaron beneficios y alivios fiscales para los sectores de mayores ingresos.
Especialistas en desigualdad y democracia advirtieron que la creciente concentración económica también impacta sobre el poder político. La acumulación de riqueza en pocas manos, señalan, termina condicionando la capacidad de los Estados para responder a las demandas sociales.
En ese marco, la discusión sobre quién sostiene realmente el funcionamiento del Estado vuelve a instalarse en la agenda pública. La presión tributaria argentina se mantiene entre las más altas de la región, pero el debate ya no pasa solamente por cuánto se paga, sino por quiénes terminan soportando el mayor peso del sistema.
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