
La actividad tuvo como principal figura a Máximo Kirchner, quien encabezó el acto y se convirtió en la única voz del escenario. La movilización fue leída dentro del espacio como una demostración de capacidad de organización y poder territorial en un contexto marcado por la situación judicial de la exmandataria y por la discusión sobre quién conducirá al peronismo en los próximos años.
La disputa por el liderazgo del peronismo atraviesa uno de sus momentos más tensos y ya muestra señales de una fractura difícil de revertir. La ausencia del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en la convocatoria realizada por el kirchnerismo en Parque Lezama para reclamar por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner terminó por confirmar un distanciamiento político que venía creciendo desde hace meses.
Aunque la ausencia de Kicillof no sorprendió a los principales referentes del espacio, sí terminó de disipar las versiones sobre una eventual recomposición de vínculos entre ambos sectores. En las semanas previas habían surgido algunas señales de acercamiento a partir de actividades compartidas entre dirigentes de La Cámpora y referentes del municipio de Avellaneda, pero el acto de Parque Lezama dejó en evidencia que las diferencias continúan vigentes.
Durante su discurso, Máximo Kirchner cuestionó a quienes plantean la necesidad de unidad partidaria pero no visitan a Cristina Kirchner en la vivienda donde cumple prisión domiciliaria, ubicada en el barrio porteño de Constitución. La referencia fue interpretada en distintos sectores del peronismo como una crítica dirigida al entorno político del gobernador bonaerense.
Detrás de estos movimientos se esconde una discusión más profunda que excede la coyuntura judicial de la expresidenta. En juego está la definición del liderazgo opositor y el mecanismo que utilizará el justicialismo para ordenar sus candidaturas de cara a los próximos procesos electorales.
Dentro del kirchnerismo persiste la idea de que Cristina Kirchner continúa siendo la dirigente con mayor capacidad de ordenar al espacio. Algunos sectores incluso sostienen la posibilidad de una eventual candidatura presidencial o de una fórmula diseñada bajo su conducción política. Paralelamente, Máximo Kirchner comenzó una serie de recorridas por distintas provincias con el objetivo de fortalecer la estructura militante y consolidar apoyos.
En contraste, Kicillof avanza en la construcción de una estrategia propia con alcance nacional. El mandatario provincial busca ampliar su base de sustentación política mediante acuerdos con intendentes, organizaciones sindicales y movimientos sociales. La apuesta apunta especialmente a distritos donde históricamente el peronismo enfrenta mayores dificultades electorales, como Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos.
En ese escenario aparece también la figura de Sergio Massa, quien mantiene canales de diálogo abiertos con ambos sectores, aunque evita involucrarse públicamente en la discusión sobre futuras candidaturas. Su rol continúa siendo observado con atención por los distintos espacios internos debido a su capacidad de articulación política.
Mientras tanto, comienzan a surgir voces que reclaman institucionalizar el debate mediante elecciones internas. Uno de los dirigentes que se expresó en ese sentido fue Juan Manuel Olmos, referente del denominado PJ Federal.
En declaraciones radiales, Olmos sostuvo que desconocer la influencia política de Cristina Kirchner dentro del peronismo implicaría ignorar una realidad que sigue vigente. Sin embargo, también advirtió que la agenda partidaria no puede quedar condicionada exclusivamente por la situación judicial de la exjefa de Estado y reclamó avanzar en la discusión de propuestas programáticas y electorales con vistas a 2027.
Según planteó el dirigente, una competencia interna basada en proyectos e ideas permitiría fortalecer al espacio y construir una alternativa con posibilidades de volver al gobierno nacional en el próximo ciclo electoral.
La tensión política también tendrá repercusiones inmediatas dentro de la provincia de Buenos Aires. Esta semana el Senado bonaerense retomará su actividad tras un prolongado período de escasa dinámica legislativa y pondrá sobre la mesa una discusión que refleja la misma disputa que atraviesa al peronismo nacional.
El foco estará puesto en la reorganización de las comisiones y, especialmente, en las vicepresidencias de la Cámara Alta. Actualmente esos lugares estratégicos permanecen bajo influencia de dirigentes cercanos al gobernador, mientras que sectores vinculados a La Cámpora y al Frente Renovador reclaman una mayor participación en la estructura legislativa.
La definición de esos espacios aparece como una nueva escala de una pelea que ya dejó de ser silenciosa. Con Cristina Kirchner en el centro del escenario político y Kicillof decidido a consolidar su propio proyecto, el peronismo enfrenta una discusión que podría resultar determinante para la configuración de su liderazgo y su estrategia electoral rumbo a 2027.
📌 Publicado por Diario InfoSalta



