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El lugar donde gritamos “Nunca Más” hoy está en silencio: Milei corta los fondos de la ex ESMA

•Por: Teresita Frias

El Gobierno suspendió el presupuesto del principal sitio de Memoria del país, dejó en la calle a más de la mitad de sus trabajadores y lanzó una ofensiva mediática con datos falsos. Organismos de derechos humanos advierten sobre un “ataque sistemático” a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.

Silencio. Eso es lo que empieza a rodear al Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), uno de los sitios más emblemáticos de la lucha contra el terrorismo de Estado en América Latina. En las últimas semanas, el Gobierno de Javier Milei decidió cortar los fondos destinados a su funcionamiento, dejando sin sustento a los 176 trabajadores y paralizando actividades que, desde hace dos décadas, mantienen viva la consigna del Nunca Más.

Cortamos con una caja millonaria gestionada por 13 organismos de derechos humanos”, declaró el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, con una afirmación que fue desmentida por las autoridades del Ente Público Autárquico que gestiona el predio. Lo que presentó como una denuncia fue, en los hechos, una decisión administrativa que suspendió una partida presupuestaria ya asignada por el Tesoro Nacional para el año 2025: $3.908 millones, destinados casi en su totalidad al pago de salarios, servicios y mantenimiento del lugar.

La noticia llegó primero a través de una notificación burocrática y luego se amplificó con un posteo cargado de desinformación. Según explicaron los organismos que integran la conducción tripartita del Espacio —junto con el Gobierno nacional y el Gobierno porteño—, cada centavo gastado por el Ente fue aprobado de manera conjunta, con firma de los tres representantes: Alberto Baños por la Nación, Natacha Steinberg por la Ciudad y Gabriela Alegre en representación de los organismos de derechos humanos.

El intento de presentar este recorte como una revelación de corrupción es parte de una operación que busca desprestigiar la política de memoria en su conjunto”, señalaron desde el Directorio de Organismos. Para muchos de ellos, se trata de una avanzada con sello ideológico: “El negacionismo dejó de ser un discurso marginal y hoy es política oficial”.

Esta no es la primera embestida. En los últimos meses, el Centro Cultural Haroldo Conti —también ubicado en el predio de la ex ESMA— fue vaciado mediante el mismo mecanismo: auditorías sin resultados y promesas de reapertura que nunca se cumplieron. A eso se suma el despido de más de la mitad de los trabajadores, iniciado en 2024 y sostenido durante los primeros meses de 2025.

Lo que está en riesgo no es solo el funcionamiento cotidiano del sitio, sino también los archivos, los espacios de formación y exhibición, las actividades educativas, los proyectos culturales y, sobre todo, la presencia viva de las memorias de quienes resistieron el horror. “No es solo por nuestros empleos. Es por la historia que quieren borrar”, repiten quienes mantienen abiertas las puertas del lugar pese a la incertidumbre.

El Espacio Memoria y Derechos Humanos fue creado en 2004, en el mismo lugar donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de la última dictadura militar. En 2023 fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Hoy, peligra su continuidad.

El ataque no solo es económico. También es simbólico. En una Argentina atravesada por discursos de odio y revisionismos negacionistas, dejar sin presupuesto a la ex ESMA es mucho más que una medida administrativa. Es un intento de silenciar, otra vez, la memoria.

Y mientras el Gobierno insiste en que el ajuste es contra “la casta”, las trabajadoras y trabajadores que cada día sostienen la memoria colectiva advierten: “Sin presupuesto, sin personal y con desinformación, el Nunca Más también puede ser recortado”.

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