Giro en la política exterior, el Gobierno evalúa salir de organismos de la ONU

El Gobierno nacional profundiza su alineamiento con Estados Unidos y analiza la posibilidad de abandonar la participación argentina en más de 60 organismos y tratados internacionales vinculados a las Naciones Unidas. La evaluación se desarrolla en la Casa Rosada y en la Cancillería, donde se estudian tanto las implicancias políticas como el eventual impacto en el financiamiento de proyectos internacionales en curso.
Según confirmaron fuentes oficiales, la decisión se analiza luego del anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump, quien informó que su país se retirará de al menos 66 organismos y acuerdos internacionales por considerarlos contrarios a los intereses nacionales. En ese marco, en el Ejecutivo argentino aseguran que se estudia seguir un camino similar. “La única ley que tendría que importar es la nuestra”, expresó una fuente del oficialismo.
La Cancillería, actualmente a cargo de Pablo Quirno, se encuentra examinando de manera detallada qué tan beneficioso resultaría para la Argentina abandonar determinados órganos y tratados impulsados por la ONU. Entre los espacios bajo análisis figuran el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático y el Fondo para la Consolidación de la Paz, entre otros.
Desde el propio Gobierno reconocen que uno de los puntos sensibles del debate es el posible impacto financiero. “Si se sale de todos esos organismos, es probable que se entorpezca el financiamiento de proyectos internacionales que ya están en marcha”, señaló otra fuente oficial, en referencia a iniciativas que dependen de fondos multilaterales.
La discusión se da tras el memorándum emitido por la Casa Blanca el pasado 7 de enero, que instruyó a las agencias del gobierno estadounidense a retirarse de organismos y tratados considerados contrarios a los intereses de ese país. Ese documento funcionó como disparador para que la administración argentina reevalúe su rol en el sistema multilateral.
En paralelo a este escenario, el Gobierno argentino avanza con gestiones diplomáticas para impulsar la candidatura de Rafael Grossi como próximo secretario general de la ONU. Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), podría convertirse en el primer argentino en ocupar ese cargo.
Al presentar la candidatura, Quirno explicó que el nombre de Grossi surge de “una reflexión profunda sobre el momento crítico que atraviesa el sistema multilateral y sobre el tipo de liderazgo que hoy necesitan las Naciones Unidas para recuperar eficacia y credibilidad”. Según el funcionario, su eventual conducción representaría “el coraje de hacer lo difícil y correcto”, en un contexto de fuertes cuestionamientos al funcionamiento del sistema internacional.
Así, mientras el Gobierno evalúa un eventual retiro de organismos de la ONU, también busca posicionar a un argentino en el máximo cargo del organismo, en una estrategia que combina revisión del multilateralismo y protagonismo diplomático.
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