Cuando los enemigos son tus propios padres: la dejaron en la calle, la denunciaron 14 veces y se quedaron con su nena

Una disputa familiar terminó judicializada y mantiene a una madre joven apartada de su hija desde hace más de un mes. Denuncias reiteradas, incumplimiento por parte de los cuidadores que pese a que el Juzgado ordena el contacto diario de la menor con la progenitora, hacen caso omiso. Decisiones aún sin resolución definitiva colocan a una niña pequeña en el centro de un conflicto que sigue abierto en la Justicia salteña.
Desde hace casi 40 días, Florencia de 31 años no puede convivir con su hija de tres años. La separación no se dio por una sentencia firme ni por una guarda otorgada a terceros, sino en el marco de un proceso judicial iniciado a partir de denuncias presentadas por sus propios padres, con quienes compartía el hogar junto a la niña. Pese a que la Justicia ordena el contacto diario con la niña, los cuidadores desobedecen la orden de la Jueza.
El conflicto comenzó el 4 de noviembre de 2025, cuando la joven fue notificada de una denuncia en su contra. A partir de ese momento, el expediente sumó una sucesión de presentaciones que, según consta en actuaciones judiciales, alcanzaron al menos 14 denuncias realizadas por los abuelos maternos, mientras madre e hija continuaban viviendo bajo el mismo techo.
De acuerdo al relato de la mujer proporcionado a InfoSalta, “las denuncias se basaron en presuntas situaciones de descuido, aunque ella sostiene que su hija se encontraba a su cuidado permanente y en buen estado de salud”.
La madre aseguró que siempre fue la principal referente de cuidado de la niña: “Soy madre soltera. Mi hija estaba conmigo, contenida, cuidada. Nunca estuve separada de ella”, afirmó en diálogo con este medio.
El 31 de diciembre, la jueza Gisela Centeno
del Juzgado de violencia familiar y genero N°2, que interviene en la causa junto a la Asesoría de menores e incapaces N°1, dispuso la exclusión de la madre del domicilio familiar en el marco de una causa por violencia familiar. La medida se ejecutó ese mismo día y se extendió durante varias horas.
“No quería irme sin mi hija, y ella lloraba”, relató. Según explicó, la niña permaneció en la vivienda mientras ella era retirada del lugar. “Me fui sin ninguna resolución que diga que mis padres podían quedarse con mi hija”, sostuvo.
La mujer negó las acusaciones que motivaron la arbitraria decisión del juzgado, entre ellas supuestos consumos problemáticos, al respecto Florencia señaló que “no se realizó una evaluación integral previa de la situación”.
Desde ese momento, la madre no volvió a convivir con su hija ni a mantener contacto cotidiano con ella. También remarcó que “los abuelos no cuentan con una guarda legal otorgada por la Justicia, pese a que la niña permanece viviendo con ellos”.
Audiencia sin definición y pericias pendientes
El 21 de enero se realizó una audiencia judicial en la que la jueza escuchó el testimonio de Florencia, aunque no dictó una resolución definitiva. En esa instancia se solicitó la presentación de un plan de comunicación y la realización de una pericia psicológica, que fue reprogramada para los días siguientes.
“La jueza me escuchó, pero no resolvió la restitución. Me puso más requisitos”, indicó la joven.
Días después, fue autorizada a concurrir al domicilio donde vive la niña para retirar pertenencias personales, con acompañamiento policial. Ese episodio, según su relato, fue especialmente tenso. “Cuando fui a buscar mis cosas, escondieron a mi hija en la cocina. Ella lloraba y pedía por mí”, contó. “Le dije a la policía que eso era violencia y que lo dejaran asentado, pero no dijeron nada”, agregó
La última resolución
El 30 de enero de 2026, el Juzgado de Violencia Familiar y de Género de 2° Nominación emitió una nueva resolución. Entre otros puntos, dejó sin efecto la consigna policial fija y ordenó rondas periódicas, exhortó a las partes a garantizar el contacto diario de la niña con su madre y dispuso que se presente una propuesta de plan de parentalidad ante el Juzgado de Personas y Familia.
Pese a lo dispuesto por la jueza, cabe mencionar que los abuelos de la menor no permiten el contacto de madre e hija, violando la resolución judicial.
Asimismo, se ordenó la continuidad del abordaje administrativo del caso por parte de la Secretaría de Primera Infancia, Niñez y Familia durante un plazo de seis meses, con informes periódicos sobre la situación de la niña.
Pese a la desobediencia de los cuidadores, que violan el derecho de la niña de tener contacto diario con su madre, la Justicia no ordenó la restitución de la menor de edad.
📌 Publicado por Diario InfoSalta



