
La dramaturga y actriz salteña Mariana Caballero Said contó a InfoSalta cómo nació la obra que devuelve protagonismo a dos mujeres fundamentales de la historia argentina y que llegará a la Casa de la Cultura el próximo miércoles 24 de junio , a las 21, en la Sala Juan Carlos Dávalos.
Todo comenzó con un retrato. No fue en un archivo histórico ni en una biblioteca. Fue durante una visita al Museo de Bellas Artes de Salta, cuando Mariana Caballero Said se detuvo frente a una imagen atribuida a Carmen Puch de Güemes.
En diálogo con InfoSalta, la actriz, dramaturga y coautora de la obra, recordó el momento exacto en que surgió la idea de llevar a escena las vidas de Macacha Güemes y Carmen Puch, dos mujeres decisivas en la historia salteña y nacional.
“Fue durante una visita al Museo de Bellas Artes de Salta, en enero de 2023. Había una sala dedicada a Güemes y entre los retratos apareció uno atribuido a Carmen Puch. Me llamó muchísimo la atención porque yo no sabía prácticamente nada de ella”, relató.
Aquella curiosidad inicial se transformó rápidamente en una investigación que comenzó durante el viaje de regreso a Córdoba. Mientras atravesaba las largas horas de ruta, Caballero Said empezó a buscar información sobre la esposa de Martín Miguel de Güemes.
“Me conmovió profundamente su historia. Encontré muy poco material, pero lo que había era muy potente. Las cartas de amor, su muerte siendo tan joven, haber criado a sus hijos en medio de las guerras. Todo eso me impactó mucho”, recordó.
La búsqueda la llevó también hacia la figura de Macacha Güemes. Si bien conocía algunos aspectos de su trayectoria, descubrió una dimensión mucho más amplia de quien fuera la principal aliada política del héroe gaucho.
“Empecé a preguntarme cómo habría sido el vínculo entre ellas. Eran mujeres muy distintas, pero las dos fueron fundamentales en la vida de Güemes. Creo que los primeros diálogos de la obra nacieron en ese mismo viaje”, contó.
La historia contada desde las mujeres
Para Caballero Said, una de las razones que impulsaron el proyecto fue la necesidad de revisar los relatos tradicionales sobre la Independencia desde otra perspectiva.
“Estudiamos toda nuestra vida la historia desde el lugar de los hombres. Güemes, Belgrano, San Martín, las batallas. Pero muy poco se habló del papel que tuvieron las mujeres. Y sin embargo fueron fundamentales”, afirmó.
La dramaturga sostuvo que, si bien en los últimos años comenzaron a recuperarse figuras como Juana Azurduy o la propia Macacha, todavía existen muchas historias invisibilizadas: “también estaban las mujeres que criaban a los hijos, cuidaban a los heridos, sostenían las ciudades, preparaban la comida o participaban de redes de espionaje. Son tareas menos visibles, pero indispensables. Nuestra obra intenta visibilizar a Macacha y Carmen, aunque en realidad ellas representan a muchas otras mujeres que fueron claves durante la Revolución y la Independencia”.
Durante el proceso de investigación, la autora descubrió aspectos poco conocidos de ambas protagonistas que terminaron moldeando la construcción dramática de la obra.
De Macacha la sorprendió especialmente su rol político y social. “Me impactó saber que la llamaban la ‘Madre del Pobrerío’. Era una mujer comprometida con los sectores más humildes y al mismo tiempo una estratega brillante. Su participación en el Pacto de los Cerrillos fue fundamental. Tenía una enorme capacidad política”, indicó.
También destacó algunos rasgos que la diferenciaban de las mujeres de su época: “tuvo una sola hija, algo muy poco común entonces. De alguna manera fue una mujer que desafió ciertos mandatos y eso la vuelve aún más interesante”.
Sobre Carmen Puch, en cambio, lo que más la marcó fue la fortaleza que escondía detrás de una imagen frágil: “era una mujer muy joven, muy delicada en apariencia, pero con una fuerza impresionante. Pasó prácticamente todo su matrimonio huyendo, escondiéndose, criando hijos pequeños en medio de la guerra. Nunca tuvo tranquilidad. Esa vida terminó afectando profundamente su salud”.
A esa historia de sacrificios se suma una faceta íntima que también ocupa un lugar importante en la obra: el amor.
“Las cartas muestran el enorme cariño que existía entre ellos. A pesar de las distancias, de las guerras y de verse muy poco, se percibe un vínculo muy profundo”.
Una obra histórica con preguntas actuales
Aunque la acción transcurre entre 1815 y 1822, Caballero Said considera que la propuesta dialoga directamente con los debates contemporáneos: “el lugar de las mujeres en la política sigue siendo cuestionado. Hemos avanzado muchísimo, pero todavía hay desafíos. La obra invita a pensar en la importancia de integrar distintas miradas y construir una sociedad más justa”.
Además, señaló que la puesta también busca reivindicar a quienes sostienen tareas esenciales que muchas veces pasan desapercibidas. “No solamente hablamos de las mujeres que ocuparon lugares públicos. También queremos reconocer a quienes cuidan, acompañan, sostienen y hacen posible la vida cotidiana. Son trabajos invisibles, pero fundamentales”.
Con la presentación en Salta cada vez más cerca, la emoción es doble para el elenco integrado por mujeres salteñas: Agustina Carrique, la dirección corresponde a Carolina Godoy y Micaela Franchino.
“Tenemos mucha felicidad porque estarán nuestras familias, nuestros amigos y personas muy queridas. Poder volver a nuestra provincia con una obra que habla justamente de dos mujeres salteñas es algo muy especial”, expresó Mariana.
Y concluyó: “Esperamos que el público disfrute la obra, se emocione y pueda reencontrarse con una parte de nuestra historia que merece ser contada”.
📌 Publicado por Diario InfoSalta




