
La ausencia de funcionarios nacionales de relevancia en los actos conmemorativos no pasó desapercibida. Mucho menos para el gobernador, quien utilizó sus redes sociales para marcar una realidad que, según sostuvo, atraviesa la historia argentina desde los tiempos del propio Güemes.
Pasó un nuevo 17 de junio y, una vez más, Salta recordó a Martín Miguel de Güemes con la solemnidad y el orgullo que merece uno de los grandes protagonistas de la independencia argentina. Sin embargo, también volvió a quedar en evidencia una situación que se repite con demasiada frecuencia: mientras la provincia homenajea a su héroe máximo, desde el poder central predominan la distancia y la indiferencia.
El mandatario recordó que el líder de la Guerra Gaucha no solo debió enfrentar a las fuerzas realistas que amenazaban desde el norte. También tuvo que lidiar con la incomprensión, el abandono y, en algunos momentos, la abierta hostilidad de sectores del poder político asentado en Buenos Aires. “Siempre luchó solo”, escribió Sáenz, trazando un paralelismo entre aquel pasado y las tensiones que todavía persisten entre el centro del país y las provincias.
La reflexión no es menor. Más de dos siglos después de su muerte, el reconocimiento hacia Güemes sigue generando debates que parecen saldados por la propia historia. Su aporte a la independencia fue determinante para contener los avances españoles y permitir el desarrollo de las campañas libertadoras. Sin embargo, la sensación de que el Norte continúa ocupando un lugar secundario en la agenda nacional sigue presente en amplios sectores de la sociedad.
El planteo del gobernador excede una discusión protocolar sobre presencias o ausencias en un acto oficial. Apunta a una cuestión más profunda: la vigencia de un modelo de país donde las decisiones más importantes continúan concentrándose lejos de las realidades y necesidades del interior.
La Argentina se define constitucionalmente como una nación federal, pero las provincias suelen denunciar que esa premisa no siempre se refleja en los hechos. Obras, recursos, inversiones y decisiones estratégicas suelen concentrarse en el área metropolitana, mientras el resto del país reclama una participación más equilibrada.
En ese contexto, la figura de Güemes adquiere una dimensión que trasciende el homenaje histórico. Se convierte en un símbolo de las luchas que el interior argentino considera aún pendientes. No se trata únicamente de reivindicar a un prócer, sino de discutir qué lugar ocupan las provincias dentro del proyecto nacional.
La conmemoración de este año dejó imágenes de orgullo, tradición y pertenencia. Pero también volvió a encender un debate que atraviesa generaciones. Porque detrás del recuerdo del héroe gaucho persiste una pregunta que sigue interpelando a la dirigencia y a la sociedad argentina: ¿cuándo dejará el federalismo de ser una promesa para convertirse en una realidad?
📌 Publicado por Diario InfoSalta



