Nacionales

Alerta por el cesio 137 robado en Rosario: Especialistas advierten que minimizar el riesgo puede tener graves consecuencias

El robo de una fuente radiactiva con cesio 137 en Rosario volvió a instalar el debate sobre los protocolos de seguridad vinculados al manejo de este tipo de materiales. En ese contexto, la Red Antinuclear de Argentina (RADA) difundió un comunicado en el que expresa preocupación por declaraciones públicas que, según la entidad, reducen el alcance de los riesgos asociados al dispositivo desaparecido.

El documento fue presentado por el profesor y biólogo Raúl Montenegro, integrante de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) y del Campus Córdoba del Right Livelihood College, quien sostuvo que la información brindada a la población debe reflejar con precisión tanto los riesgos reales como las medidas de prevención necesarias.

Montenegro afirmó que la fuente robada continúa representando un peligro si el frasco que contiene el cesio 137 es retirado del blindaje de plomo que lo protege. También advirtió que la situación podría agravarse si el contenido llegara a dispersarse, debido a que este material posee una elevada solubilidad en agua, lo que facilitaría su propagación en el ambiente.

En el plano sanitario, el especialista explicó que el contacto directo con el cesio 137, así como su ingestión o eventual inhalación en determinadas circunstancias, puede provocar daños en el organismo. Por ese motivo, insistió en que cualquier persona que encuentre el dispositivo debe mantenerse alejada, evitar manipularlo y dar aviso inmediato a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).

El investigador también realizó precisiones técnicas sobre el comportamiento del material radiactivo. Indicó que el cesio 137 emite partículas beta de alta energía y que, durante su proceso de desintegración, genera bario 137, un elemento que emite radiación gamma. Ambos tipos de radiación son ionizantes y, según explicó, tienen capacidad para afectar células y tejidos cuando ingresan al organismo.

Otro de los aspectos señalados por Montenegro es que el cesio 137 presenta un comportamiento químico similar al del potasio, lo que favorece su acumulación en los músculos si es incorporado al cuerpo humano.

Respecto del dispositivo robado, recordó que comenzó a utilizarse en un hospital de Rosario en 2007 y estimó que actualmente conserva una actividad cercana a los 240 megabequerelios, frente a los aproximadamente 370 megabequerelios que poseía cuando fue incorporado al servicio médico.

El especialista explicó además que la vida media del cesio 137 es de 30,23 años, por lo que su peligrosidad puede extenderse durante varios siglos. En ese sentido, remarcó la importancia de recuperar la fuente cuanto antes para evitar eventuales situaciones de exposición.

Durante el comunicado también hizo referencia al informe BEIR VII de las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos, documento citado para sostener que no existe un nivel de exposición a radiación ionizante completamente exento de riesgo, ya que la probabilidad de desarrollar determinadas enfermedades aumenta en función de la dosis recibida.

Como antecedente, recordó el accidente ocurrido en 1987 en Goiânia, Brasil, cuando una fuente radiactiva con cesio 137 fue retirada de un antiguo centro médico y manipulada por personas que desconocían su peligrosidad. Aquel episodio provocó cuatro fallecimientos y cientos de personas resultaron afectadas por la radiación. Montenegro aclaró que la fuente desaparecida en Rosario posee una actividad considerablemente menor, aunque mantiene capacidad para causar daños si es manipulada fuera de su contenedor de seguridad.

El comunicado también repasó otros antecedentes registrados en Argentina, entre ellos el extravío de una cápsula con cesio 137 ocurrido en 2017 en la localidad santafesina de Gobernador Crespo, que posteriormente fue recuperada, y el incidente registrado en 2020 en la planta de Acindar, donde una fuente radiactiva ingresó mezclada con chatarra y activó los sistemas de detección.

Finalmente, desde la Red Antinuclear de Argentina remarcaron que el caso de Rosario pone nuevamente en foco la necesidad de fortalecer los mecanismos de control sobre el transporte, almacenamiento y utilización de fuentes radiactivas, teniendo en cuenta que cada año se realizan miles de traslados de este tipo de materiales en el país y que una respuesta rápida resulta fundamental para reducir cualquier riesgo potencial para la población y el ambiente.

📌 Seguínos en nuestras redes sociales!

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior