
Analizar los orígenes del concepto de raza, el darwinismo social y las políticas eugenésicas que marcaron la historia. Reflexionar y poner el foco en las consecuencias que tuvieron estas ideas sobre los pueblos originarios y otros grupos racializados es importante.
La discusión sobre cómo nombrar una fecha histórica volvió a instalarse en Argentina y abrió interrogantes que van más allá de una cuestión terminológica. Desde Australia, la licenciada metanense Carla Zarbá compartió una explicación histórica y sociológica sobre el concepto de raza y advirtió acerca de las consecuencias que tuvo su utilización para justificar jerarquías entre las personas, la esclavitud y la vulneración de derechos.
En su intervención, Zarbá cuestionó la recuperación de la denominación Día de la Raza en el calendario oficial argentino y sostuvo que, para comprender el alcance de esa decisión, es necesario revisar el contexto en el que surgió el término y las ideas que contribuyó a legitimar.
Uno de los primeros puntos que abordó fue el surgimiento del concepto de raza en los contextos coloniales. Según explicó, “la categoría se utilizó para establecer diferencias entre poblaciones blancas y no blancas y construir argumentos que permitieran justificar el sometimiento de determinados grupos”.
La licenciada señaló que “esas ideas se articularon con interpretaciones de la moral cristiana que pretendían presentar a algunas personas como inferiores”. De ese modo, las diferencias construidas en torno al origen y al color de piel sirvieron para respaldar prácticas de esclavización, persecución y despojo territorial.
En su reflexión, Carla relacionó el debate sobre el concepto de raza con las disputas territoriales que atraviesan los pueblos originarios y advirtió sobre las consecuencias de las ideas que históricamente justificaron la exclusión de determinados grupos.
“Hay muchos territorios en los cuales se está quitando las tierras a los pueblos originarios, que eran los que toda la vida estuvieron acá. Eso sí, de toda la vida”, expresó.
Para explicar por qué considera peligroso hablar de razas y establecer jerarquías entre las personas, la licenciada propuso revisar las teorías que comenzaron a desarrollarse durante el siglo XIX. En ese sentido, se refirió al darwinismo social y a uno de sus principales exponentes, Herbert Spencer.
“Quiero que nos remontemos al siglo XIX, o sea, el 1800, que es cuando Herbert Spencer, un sociólogo, empieza a hablar del darwinismo social”, explicó.
Al describir esta corriente, Zarba señaló que se trataba de una interpretación de las sociedades humanas que establecía diferentes niveles de civilización y consideraba que algunos grupos se encontraban por encima de otros.
“¿Qué es el darwinismo social? Básicamente, una teoría sociológica en la cual se cree que hay diferentes estadios de civilización, en la cual tenés la civilización como punto cúlmine y la barbarie como el estadio más bajo”, sostuvo.
La licenciada también hizo referencia a las posiciones de Spencer sobre el papel del Estado y las políticas públicas. “Entonces, él estaba en contra de la ayuda estatal a los pobres o que haya educación pública o salud pública”, señaló.
En su recorrido histórico, mencionó además al sociólogo estadounidense William Graham Sumner, quien difundió ideas vinculadas al darwinismo social en Estados Unidos. Para ilustrar el alcance de esas concepciones, recordó una de las ideas asociadas a esa corriente, “básicamente, decía que los millonarios eran el producto de la selección natural”.
Zarba continuó su explicación con Francis Galton, una figura central en el desarrollo de la eugenesia, corriente que promovía la selección de determinados rasgos hereditarios y la reproducción de quienes eran considerados aptos según sus postulados.
“Galton, a diferencia de Spencer y Graham Sumner, que planteaban como que el Estado no tenía que intervenir en nada porque había una selección natural, en cambio se va un poco más al carajo y habla de la eugenesia”, afirmó.
Y explicó en qué consistía esa concepción: “La eugenesia es básicamente elegir los mejores genes y frenar así a las razas inferiores”.
Desde su perspectiva, revisar estos antecedentes resulta fundamental para comprender que las teorías sobre la supuesta superioridad de unos grupos humanos sobre otros no quedaron limitadas al plano intelectual, sino que también se tradujeron en prácticas concretas.
Australia y los niños separados de sus familias
Desde el país dónde actualmente reside la metanense, incorporó a su explicación una experiencia histórica que, según relató, le permitió dimensionar la cercanía temporal de las políticas de discriminación racial. Se refirió a la separación forzada de niños indígenas de sus familias, una práctica vinculada con las políticas de asimilación que afectaron a las comunidades aborígenes australianas.
“Esto yo quiero que ustedes entiendan: ahora que estoy en Australia me estoy enterando de que hace menos de 100 años pasó un proyecto así, en el cual literalmente buscaban crear niños mestizos para que haya un poco de raza blanca. Después se los robaban, se los llevaban a educarlos como blancos”, relató.
La historia de las llamadas Stolen Generations, o generaciones robadas, documenta la separación de miles de niños aborígenes y de las islas del estrecho de Torres de sus familias y comunidades durante distintas etapas del siglo XX. Estas políticas provocaron rupturas familiares, pérdida de vínculos culturales y consecuencias que perduran hasta la actualidad.
Al referirse a esa historia, Zarba hizo hincapié en que no se trata de acontecimientos tan lejanos como para haber perdido a todos sus protagonistas. “Hay gente que todavía está viva que fue robada por la eugenesia”, remarcó.
Para la licenciada, estos antecedentes permiten comprender los riesgos de sostener discursos que establecen diferencias jerárquicas entre las personas a partir de su origen o sus características físicas. En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias que pueden tener esas ideas en el reconocimiento de derechos.
“Entienden que hablar de razas y hablar de que hay una superioridad abre la puerta a un montón de cosas y es que un montón de personas racializadas puedan perder derechos, que de hecho ya está pasando”, manifestó.
La discusión por el Día de la Raza
Al regresar sobre el motivo de su intervención, Zarba cuestionó la recuperación de la denominación Día de la Raza en el calendario oficial argentino y planteó que el debate no debería reducirse a una modificación de palabras.
“La denominación de la raza haya vuelto al calendario oficial de Argentina me parece una aberración”, expresó al comienzo de su exposición.
Su planteo se apoya en la historia del concepto de raza, su utilización para justificar relaciones de dominación y las consecuencias que esas ideas tuvieron sobre poblaciones sometidas a la esclavitud, el despojo territorial y las políticas de asimilación forzada.
A partir de ese recorrido, la licenciada invitó a revisar los argumentos históricos y sociológicos que rodean la discusión y a considerar las consecuencias que pueden tener las concepciones de superioridad racial sobre los derechos de las comunidades históricamente discriminadas.



