Jubilados de Salta: El ajuste previsional ya provocó una pérdida de $231.786 millones

El deterioro de los ingresos de los adultos mayores tiene cifras concretas en Salta. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), correspondiente a octubre de 2026, estimó que los jubilados de la provincia acumularon una pérdida de casi $232.000 millones entre abril de 2024 y octubre de este año como consecuencia del congelamiento del bono previsional.
El relevamiento advierte sobre el impacto de las políticas implementadas por el Gobierno nacional desde diciembre de 2023 y pone el foco en tres medidas: la falta de actualización del refuerzo para los haberes más bajos, la pérdida de poder adquisitivo y la eliminación del reintegro del IVA para compras de productos básicos.
De acuerdo con los datos del Boletín Estadístico de la Seguridad Social de septiembre de 2026, en la provincia hay 163.300 personas jubiladas. De ese total, 114.467 reciben cobertura del PAMI.
El documento también estima que aproximadamente 81.937 adultos mayores salteños perciben una jubilación mínima con bono o incluso un ingreso inferior. Este grupo es uno de los más afectados por la falta de actualización del refuerzo económico.
A nivel nacional, el sistema registra más de seis millones de jubilados, de los cuales casi cinco millones son beneficiarios del PAMI.
Uno de los puntos centrales del estudio es el congelamiento del bono extraordinario previsional, que permanece en $70.000 desde marzo de 2024.
Según el cálculo de CEPA, si ese adicional hubiera acompañado los aumentos de la fórmula de movilidad jubilatoria, en octubre de 2026 debería ubicarse en $226.876.
La diferencia acumulada entre lo que se pagó y lo que se habría percibido con esa actualización representa una pérdida estimada de $2.828.826 por jubilado, tomando el período comprendido entre abril de 2024 y octubre de 2026.
Al trasladar ese cálculo al universo de beneficiarios salteños que cobran la mínima con bono o menos, el resultado alcanza los $231.785.515.962.
El informe advierte que esta reducción tiene consecuencias que van más allá de los ingresos individuales. Según el análisis, quienes cobran los haberes más bajos destinan prácticamente todo el dinero a cubrir necesidades esenciales, como alimentos, medicamentos y servicios, por lo que la reducción de sus recursos también repercute en el consumo y la actividad comercial de la provincia.
El estudio también compara la evolución de los haberes previsionales con los últimos meses del gobierno anterior.
Para realizar la medición, CEPA tomó como referencia una inflación estimada del 1,8% para octubre de 2026, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.
Los resultados muestran que, durante el trimestre agosto-octubre de este año, la jubilación mínima con bono se ubicó un 19,3% por debajo del nivel registrado en el último trimestre de la gestión anterior.
En el caso de quienes cobran la jubilación mínima sin el adicional, la diferencia fue menor: el ingreso quedó un 1,3% por debajo de aquel período.
El documento aclara que la comparación trimestral responde a criterios metodológicos vinculados con la forma en que se actualizaban los haberes bajo la fórmula anterior.
Otro de los cambios analizados es la eliminación del régimen de devolución del IVA para jubilados y pensionados, que había sido creado como una herramienta para mejorar la capacidad de compra de los sectores de menores ingresos.
El beneficio alcanzaba a quienes cobraban hasta tres haberes mínimos. En septiembre de 2026, ese límite equivalía a ingresos de hasta $1.285.900 y comprendía a unos 5,1 millones de jubilados y pensionados, alrededor del 84% del total.
El mecanismo permitía recuperar automáticamente, dentro de las 48 horas, el 21% del importe de las compras realizadas con tarjeta de débito en productos de la canasta básica. La devolución tenía un tope mensual equivalente al 21% de una jubilación mínima y no requería realizar trámites adicionales.
Con su eliminación, los beneficiarios dejaron de contar con ese reintegro mensual, en un escenario en el que los ingresos previsionales también enfrentan las consecuencias de la inflación.
Las cifras reunidas por CEPA muestran la dimensión del ajuste sobre los adultos mayores de la provincia. La pérdida acumulada por el congelamiento del bono, la evolución de los haberes frente a los precios y la eliminación de la devolución del IVA conforman un escenario de menores recursos disponibles para miles de familias.
El informe sostiene que el efecto también se traslada a la economía local, debido a que los jubilados con ingresos más bajos destinan sus haberes al consumo cotidiano.
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