Data Animal

Cámaras trampa revelan la fauna oculta del Chaco salteño en Anta

Un trabajo silencioso, paciente y sostenido volvió a poner en primer plano la biodiversidad del departamento Anta. A través de cámaras trampa instaladas en la finca El Chaguaral, en la localidad de General Pizarro, la Fundación Aike logró registrar la presencia de numerosas especies de fauna silvestre que habitan el Chaco Seco salteño, una de las ecorregiones más amenazadas del país.

Las imágenes difundidas corresponden al monitoreo realizado durante 2025, mediante tres cámaras estratégicamente ubicadas, y permiten identificar al menos nueve especies: tapir, corzuela, zorro del monte, pecarí de collar, pecarí quimilero, oso hormiguero, puma, mara chaqueña y gato montés, entre otras.

Algunas de estas especies poseen alto valor de conservación. El pecarí quimilero se encuentra catalogado en peligro, mientras que el tapir, el oso hormiguero gigante y el ciervo de los pantanos figuran en la categoría vulnerable, según los criterios de conservación vigentes.

Desde la Fundación Aike señalaron que los registros no solo reflejan la diversidad biológica presente, sino también el resultado de un trabajo colaborativo y sostenido que se desarrolla en la zona. El monitoreo forma parte de un proyecto integral orientado a la conservación y restauración de casi 5.000 hectáreas de bosque nativo del Chaco Seco, bajo una iniciativa REDD+.

El área intervenida presentaba, en más del 60% de su superficie, permisos de deforestación, y el objetivo central del proyecto es reducir emisiones por deforestación y degradación, promover la regeneración del bosque y generar impactos sociales y ambientales positivos en las comunidades cercanas. Desde la organización destacaron además el acompañamiento de la Municipalidad de General Pizarro.

Durante 2024, el proyecto incluyó una consulta pública y un taller participativo en la localidad, con la participación de representantes municipales, la Administración de Parques Nacionales, personal de salud y trabajadores rurales. El encuentro permitió compartir los alcances de la iniciativa, analizar la biodiversidad local y debatir sobre los servicios ecosistémicos que brinda el monte nativo a la comunidad.

La jornada contempló exposiciones técnicas sobre línea de base ambiental y social, certificaciones internacionales y procesos de mitigación de impactos, además de un espacio participativo que reforzó la transparencia y el trabajo conjunto, ejes centrales del proyecto.

Desde Fundación Aike subrayaron que cada registro de fauna es una señal concreta del valor de estos ambientes y una invitación a su protección. En el corazón del Chaco salteño, lejos de los grandes centros urbanos, la naturaleza sigue dejando huellas visibles para quienes saben observar.

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