Violencia laboral en la UNSa: Los despidieron tras denunciar a Santiago Tejerina por maltrato animal, ahora una perrita del campus fue atropellada

Trabajadores y proteccionistas volvieron a manifestarse en la Universidad Nacional de Salta por la situación de los perros comunitarios y por la desvinculación de celadores que denunciaron maltrato animal y acoso laboral. En octubre, autoridades universitarias habían negado órdenes de eliminación y anunciado investigaciones internas. Sin embargo, los trabajadores fueron despedidos y este jueves se registró el atropello de una perrita del campus.
Trabajadores de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y organizaciones proteccionistas se movilizaron el martes frente al predio universitario para reclamar por la situación de los perros comunitarios y por la no renovación de contratos de celadores que denunciaron maltrato animal y violencia laboral.
La protesta se dio en un contexto de mayor preocupación luego de que se conociera que Jorge Sulca, uno de los trabajadores despedidos fuera impedido de alimentar a los animalitos. Luego de la manifestación se conoció que Porota, una de las perritas del campus, fue atropellada, y hasta el momento no se informó oficialmente su estado de salud.
Las denuncias señalan al director de Servicios Generales, Santiago Tejerina, y al encargado de los celadores, Jorge Gómez, por decisiones que habrían derivado en la desvinculación de trabajadores que se negaron a dejar de alimentar a los perros y a cumplir órdenes que, según relataron, implicaban deshacerse de los animales. Los reclamos también alcanzan al rector de la Casa de Altos Estudios, Miguel Nina, como máxima autoridad de la institución.
Uno de los despedidos, es Sulca, que relató públicamente que tras la finalización de su contrato se le prohibió el ingreso al campus. “No puedo ingresar a la UNSa, no me dejan entrar a alimentar a los animalitos”, expresó a Salta 12.
“Yo manifesté que no era un tema administrativo, era un tema personal”, afirmó. “El despido fue un acto de venganza”, sostuvo, en referencia a los funcionarios del área de Servicios Generales.
Sulca aseguró que tras su desvinculación se le prohibió el ingreso a la universidad pública. Según explicó, “esa restricción dejó a los perros comunitarios sin el cuidado cotidiano que recibían”.
El trabajador contó que durante años se ocupó de darles comida y agua a los animales con recursos propios. “Yo me encargaba de su alimento. Les llevaba de mi casa los pucheritos de pollo, los pucheritos de carne”, relató. En ese sentido, afirmó que la universidad nunca garantizó la alimentación de los perros: “La universidad no los alimenta, ni agua les pone”.
De acuerdo con su testimonio, el conflicto comenzó en octubre del año pasado, cuando él y otros celadores recibieron órdenes vinculadas a la situación de los animales. “Querían que los regalemos, los botemos o los sacrifiquemos”, denunció. “Esa orden tan perversa, tan macabra, nos hizo revelarnos”, agregó.
Además de Sulca, también fueron desvinculados José Rivadeneira, Sandra Carrizo, Sandra Castillo y una trabajadora de apellido Suárez. Según indicó, varios de ellos cumplían funciones en el mismo sector y participaban del cuidado diario de los perros.
“Los perros estaban gorditos gracias a mí, no gracias a la universidad”, insistió Jorge, al cuestionar la versión oficial.
También destacó el acompañamiento de estudiantes que colaboraban con alimento: “Los chicos siempre ayudaron, pero ahora con el receso se hace más difícil”
Según su testimonio, el conflicto se inició en octubre del año pasado cuando, junto a otros trabajadores, recibió indicaciones para dejar de alimentar a los perros y retirarlos del predio.
Las declaraciones oficiales de octubre
Al conocerse el caso en el mes de octubre, InfoSalta se comunicó con la Secretaría de Bienestar Universitario. Su titular, Luis Portelli, aseguró entonces que no existió ninguna instrucción para eliminar a los perros del campus. Según indicó, la consigna institucional fue “mantener a los perros comunitarios que ya están y contener la situación”, evitando el ingreso de nuevos animales al predio.
Portelli explicó además que se preveía trabajar de manera articulada con la Municipalidad de Salta y con organizaciones proteccionistas para promover adopciones responsables a través del Centro de Adopciones Nicolás Mansilla. En ese marco, confirmó la apertura de una investigación interna a raíz de las denuncias por presunto mobbing laboral.
El funcionario también afirmó que la universidad “mantiene una postura animalista” y recordó la implementación del programa Huellas Responsables, impulsado por el actual rector Miguel Nina y adoptado también por el municipio capitalino.
Pese a esas declaraciones realizadas en octubre, los celadores denunciantes fueron finalmente despedidos. Los trabajadores reiteraron la necesidad de garantizar estabilidad laboral, condiciones de trabajo seguras y políticas permanentes de bienestar animal dentro de la universidad, que aseguren la atención cotidiana de los perros comunitarios.
En paralelo, organizaciones proteccionistas locales manifestaron su disposición a colaborar con la UNSa para garantizar la protección de los animales, pero hasta el momento no fueron convocados.
El atropello Porota reavivó el reclamo es por eso que varios animalistas convocan para este viernes otra manifestación y ademas se pone en el centro del debate la responsabilidad institucional sobre el bienestar animal y las condiciones laborales dentro de la universidad pública.
📌 Publicado por Diario InfoSalta




