Guerra en Medio Oriente, el conflicto ya golpea a 13 países y EE.UU. admite que puede durar semanas

A cuatro días del inicio de la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto en Medio Oriente dejó de ser un enfrentamiento focalizado y se transformó en una guerra regional que ya impacta en al menos 13 países.
La operación, denominada “Furia Épica”, comenzó el sábado con bombardeos coordinados sobre territorio iraní. Desde entonces, los ataques y las represalias cruzadas se extendieron más allá de las fronteras de Irán e Israel y afectan a Líbano, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Qatar, Irak, Bahréin, Siria y Omán, entre otros.
Este martes, Israel intensificó los bombardeos sobre objetivos en Irán y zonas del sur del Líbano. En respuesta, Teherán lanzó ataques contra países del Golfo Pérsico, incluidas sedes diplomáticas estadounidenses en la región. La escalada provocó el cierre de aeropuertos, cancelaciones masivas de vuelos comerciales y la interrupción del flujo de petróleo, con impacto inmediato en los mercados internacionales.
Desde la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que la guerra podría extenderse más de lo previsto. “Proyectábamos entre cuatro y cinco semanas, pero tenemos capacidad para ir mucho más allá de eso”, afirmó durante un evento oficial. Además, en declaraciones al New York Post, no descartó la posibilidad de enviar tropas sobre el terreno.
En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que el objetivo es una operación “rápida y decisiva”, aunque reconoció que podría tomar tiempo. “No es una guerra interminable”, declaró en una entrevista televisiva.
El foco principal de los combates sigue en Irán, donde ya murieron casi 800 personas, según informó la agencia Associated Press. Entre las víctimas se encuentra el líder supremo Alí Khamenei. Medios locales señalaron que la Asamblea de Expertos designó como sucesor a su hijo, Motjaba Khamenei, en medio de una transición de poder atravesada por la guerra.
Desde Washington insistieron en que el objetivo central no es un cambio de régimen, sino desmantelar el programa nuclear y de misiles iraní y frenar el apoyo a grupos armados como Hamás y Hezbolá.
En paralelo, gobiernos como los de Estados Unidos, Rusia, Alemania y Francia recomendaron a sus ciudadanos abandonar la región. Ante el cierre de aeropuertos y la suspensión de vuelos comerciales, varios países comenzaron a organizar operativos especiales de repatriación.
Mientras continúan los bombardeos y se multiplican las advertencias diplomáticas, el conflicto deja de ser un enfrentamiento bilateral para convertirse en una crisis regional con consecuencias económicas y políticas de alcance global. La duración y la magnitud final de la guerra siguen siendo inciertas.
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