Jujuy | “Fue una lucha colectiva, solamente así se logran las cosas”

Foto: Colectiva Fotografía a Pedal

*Por Claudia Alvarez Ferreyra

El viernes luego de 9 días de detención en Jujuy, liberaron al  periodista Oscar Delgado, comunicador popular de CAPOMA y de la Red Nacional de Medios Alternativos. También recuperaron su libertad Sergio Juárez y Néstor Bautista, secretario general y adjunto del Sindicato de Obreros y Empleados Azucareros (SOEA) y   Julio Molina, hijo de un obrero del complejo industrial.

En un principio eran 25 los detenidos luego de la represión a la protesta de trabajadores del Ingenio La Esperanza, 21 ya habían sido liberados el domingo pasado pero faltaban 4. Destacan que la lucha colectiva  fue fundamental para que recobren la libertad. Aún les falta por conseguir la absolución y el sobreseimiento.  Conversamos con Oscar Delgado y  su hermana Alejandra Pérez.

Criminalizados y judicializados por comunicar y reclamar derechos

En comunicación con Oscar Delgado nos cuenta que ha vivido estos días “con mucha tensión e incertidumbre porque el tratamiento del gobierno de Jujuy era el de criminalizar, y tratar de delincuentes, tanto a los trabajadores del Ingenio La Esperanza como a mí persona que fui como miembro de una organización de derechos humanos que no está ligada a ningún partido político ni a ningún gobierno, siempre mantuvimos esa independencia y hace varios años venimos trabajando con la Red Nacional de Medios Alternativos que se fue conformando colectivamente en todo el país y en Latinoamérica para difundir muchas de las cosas que son invisibilizadas por los medios masivos”.

El comunicador se encontraba cubriendo la protesta de obreros azucareros en Jujuy que reclamaban por los despidos de 400 compañeros, el pago de sueldos adeudados y el aguinaldo. Cuando comenzó la represión por parte de la policía a los trabajadores, aunque se identificó como periodista  también fue reprimido, golpeado y detenido.   Delgado expresa: “que desde el gobierno utilicen tanto al poder judicial para criminalizar como a las fuerzas de seguridad para la represión directa es algo que es incompatible con la democracia […] Que nuestra democracia sea cada vez más atropellada y dañada con la violación de los derechos que todos tenemos garantizados de la constitución nacional (implica) realmente que toda la sociedad estamos en peligro”.  Hubo “gente de más de 55 y 60 años que eran la mayoría de los que estábamos detenidos entre los veinticinco” dice.

Causas armadas. Aún se debe conseguir la absolución y el sobreseimiento

Según sostuvo el  Dr Mario Polanco en ANRED, a Delgado y al resto de trabajadores se les imputan “lesiones, daños agravados, resistencia a la autoridad es una caratula bastante grande que la imparten a todos pero todavía no está individualizado  qué tipo de delito está para cada uno […] Oscar es un periodista y no se  está tomando en cuenta su condición y se lo está tratando como si él fuera un responsable de la protesta y de los desmanes que lo acusan”.

Delgado declara al respecto: “En la causa ya tenemos abogado nombrado- el Dr Mario Polanco- y vamos a seguir pidiendo la absolución y el sobreseimiento porque la acusación está plagada de irregularidades de violaciones de derechos y garantías individuales e incluso incriminando a mi persona pero también a la organización en actos criminales y nada que ver, nosotros fuimos a acompañar los reclamos populares y a difundir como medio comunitario las voces que no se escuchan. Es tanto la criminalización y judicialización de la protesta social como la censura y criminalización de la libertad de expresión, por eso es un atropello a las libertades garantizadas por nuestra constitución nacional”.

Brutal represión

Delgado recuerda lo sucedido en el momento de su detención y narra  lo siguiente: “En medio de la corrida, cuando largaron la caballería, los agentes a pie y los grupos de tropas especiales de asalto, todo el tiempo, yo llevaba mi bolso de trabajo con mis elementos, una gorra que identifica a una de las organizaciones que forma parte de la RNMA, tenía la tarjeta de prensa, todo el tiempo cuando me pone las manos encima el oficial que se me acerca corriendo, le saco las manos y le digo ´soy de prensa y derechos humanos sr´ pero seguía  empujándome, agarrándome, me encierran con los caballos y me tiran entre varios al suelo, me inmovilizan poniéndome los brazos en la espalda, las esposas. Ya inmovilizado con las esposas incrustadas en mis muñecas, me levantan de los pelos, me golpean la cabeza contra el suelo, me producen un corte en la ceja izquierda, me meten una patada en el estómago y me presionan con las esposas en la espalda rompiéndome la remera y causándome hematomas. Me cargan y me tiran en móvil policial y así lastimado, ensangrentado se me sienta uno de los policías encima […] o sea un procedimiento como en épocas de la dictadura y de todos los golpeados, contusos y malheridos el testimonio es el mismo”.

Los hechos relatados dan cuenta de una violencia institucional inusitada contra trabajadores que simplemente reclamaban por el pago de sus salarios. Acerca de los otros trabajadores Delgado describe: “Estaban inmovilizados ya con las esposas en la espalda y ahí les entran a patear y muchos de ellos quedaron lastimados como fue el caso más grave de Benito Arroyo, un hombre de más de 55 años que tiene artritis, de estatura mediana a baja, entre varios policías le entraron a pegar patadas en las costillas, tiene un ojo dañado, una costilla con un corte profundo que después no se lo pudieron coser y mucho más abajo de las muñecas le colocaron las esposas y tiene un corte profundo en el brazo. Nos preocupaba mucho porque se sentía mal. No tuvo la atención adecuada en la comisaría primero.  Recién en el penal lo empiezan a atender y lo derivan al Hospital Pablo Soria porque estaba teniendo náuseas y teníamos miedo que tuviera una costilla quebrada que le hubiera perforado el pulmón por suerte no llegó a eso y hubo un control desde el hospital”.  Dice que el trabajador Arrojo fue uno de los 21 liberados, que ya está bien, en reposo y recuperándose con medicación”. Agrega que a  tres o cuatro trabajadores más “les pegaron culatazos en el pecho, trompadas en la cara, los amenazaban cuando los llevaban, ´a estos hay que matarlos a todos´, a mí en la comisaría -de la Mendieta- me tildaron de subversivo. También menciona que en esa comisaría no  habían registrado el ingreso de detenidos en un acta oficial como corresponde y solo estaban anotando en un papel común lo que les estaban requisando. El comunicador y militante de DDHH preguntó  por esta situación, se presentó, les habría dicho “que no pase como con Santiago Maldonado”. Manifiesta que desde la policía “Se enojan, me llevan a la camioneta policial y me gritan cállese la boca, ud es un revolucionario y subversivo, aparte de todo ud no es un trabajador. Le digo sí soy también trabajador y me dicen ´no, ud es un subversivo´, un lenguaje de la época de la dictadura”,reflexiona Delgado

La desesperación de los familiares. El testimonio  de Alejandra Pérez, hermana de Oscar Delgado

Alejandra Pérez es hermana de Oscar Delgado. Docente y también comunicadora, trabajadora en el canal de Anta TV.   Vive en Apolinario Saravia y tuvo que trasladarse a Jujuy cuando supo que su hermano había sido detenido.

Alejandra  debió acampar junto a otros familiares de los azucareros detenidos. Ante la experiencia que le tocó transitar, manifiesta que llegó a “sentir que no estábamos bajo democracia, es la impresión que me dio porque vi un ultraje a los derechos humanos”. Señala que su hermano “es una persona buena que siempre en su discurso y su accionar específicamente, es de bregar por la gente de los pueblos originarios o la gente humilde, trabajadora que a veces no sabe sus derechos”. Menciona también la labor de Delgado  desarrollando proyectos con las comunidades, conjugando  la defensa de la naturaleza y de los derechos humanos.

Alejandra dice que cuando se enteró de la detención del hermano se asustó porque recordó el caso de Santiago Maldonado, y encontró similitudes con las tareas de acompañamiento que realiza Delgado a las comunidades desprotegidas desde la organización CAPOMA donde desarrolla actividades de prensa. “Me desesperé estando en Saravia, hubo un momento en que estuvo desaparecido desde las 2 de hasta las 9 de la mañana no sabíamos dónde estaba…”. Esto ocurrió el jueves 21 cuando trasladan a los de detenidos desde la Comisaría de la Mendieta al penal de Alto Comedero. “El jamás agredió a nadie, solo participa en esas manifestaciones filmando para que se conozca la voz del pueblo… y por supuesto dando sus opiniones sobre esas cosas que las ve mal él, las veo mal yo y cualquier persona a la que le importan los seres humanos”.

Recuerda cómo fue  entrar al penal para ver a su hermano, y comenta que hasta ese momento  “no tomaba la magnitud de lo que es estar encerrado…”. Pudo interiorizarse respecto de lo ocurrido con Delgado y de la situación de los trabajadores azucareros.

La solidaridad

Alejandra Pérez señala la importancia de que el caso haya comenzado a tomar relevancia internacional, cuenta que desde España pidieron por la liberación de Delgado. También se solidarizaron: Pérez Esquivel- premio Nobel de la Paz, periodistas de todo el país y del exterior, familiares de desaparecidos, ex detenidos de la última dictadura militar, las organizaciones de DDHH y desde CAPOMA  les acompañaron en todo momento.

Según subraya las mujeres cumplieron un rol fundamental porque “fueron las que armaron el acampe con el riesgo de que las reprimieran… estaban solas y después empezaron a venir familiares y amigos… la gente se acercaba, los comerciantes, llevaban mercadería y hasta dinero para solventar. Fue una lucha colectiva solamente así se logran las cosas. Aprendí mucho. Creo que cada vez que a alguien le pase algo hay que estar, yo soy miedosa, me impresiono, he cometido el error del no te metás. Vi a las familias, a hijos llorando y después fortalecerse. Vi todo eso, me dolía y desgarraba el alma”

 El ocultamiento de los medios hegemónicos en Jujuy y una lista negra de periodistas

Alejandra Pérez, también trabajadora y conocedora de medios expresa: “Podía ver como salían las mentiras y era una desesperación, mostraban las heridas de los policías y no mostraban las heridas que tenía la gente que ellos habían reprimido. Verla a la fiscal que hablaba imputando cosas que no eran […]  veía como los medios lavan el cerebro y la gente da opiniones de lo que no tienen ni idea y ni siquiera han vivido”.

Ciertos hechos como los que se relatan en los testimonios de esta nota llevan a comunicadores y militantes de derechos humanos a  rememorar épocas oscuras de la historia de nuestro país y también de la provincia de Jujuy. Según información que manejan colegas comunicadores de la provincia vecina, aseguran que el gobierno tendría confeccionada una lista negra de “periodistas agitadores” en la que habrían incluido a Delgado.

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