Caso Abril Sosa | Misoginia y estigmatización a la orden del día

  • Por: Teresita Frias
Abril, era hija de trabajadores que cuidan autos en la zona del correo en pleno centro de la ciudad de Córdoba. La nena se encontraba desaparecida desde el sábado y su cuerpo fue encontrado sin vida y dentro de un bolso, en un terreno baldío a 10 cuadras de su casa.

La familia de Abril apuntó a un vecino: Daniel Ludueña, quien había llevado a comprar caramelos a la niña la noche que desapareció. El hombre se fue de su casa con un bolso en las primeras horas del domingo, fue detenido. Mayra era amiga de Ludueña en las redes sociales y lo había cruzado hace más de 7 meses. “Te voy a reventar la cabeza gil”, le dijo en esa ocasión a través de un mensaje en Facebook.

Con el pasar de las horas luego de perpetrado ya el crimen, ese mensaje fue usado por muchos “opinólogos cibernéticos” para atacar a la mujer tildándola entre otras cosas como “feminazi”o “queriendo romperle la cabeza” a una madre absolutamente vulnerable y devastada por el crimen de su pequeña niña.

El ataque misógino y estigmatizador alrededor de la familia Sosa comenzó desde el primer momento cuando una de las primeras hipótesis que se barajaba entorno a la desaparición de la nena seria “un ajuste de cuentas por deudas narco”.

Al igual que en todos los casos de femicidios, abusos sexuales o como en el caso de Santiago Maldonado, la política del estado, apoyado en las construcciones de los medios de comunicación, y cierto sector de la sociedad es salir a estigmatizar y culpabilizar a las víctimas o a las familias de éstas. Una práctica habitual que tiene como primer objetivo dejar de lado y ocultar la responsabilidad estatal.

En reiterados casos se observa que cuando la víctima proviene de un sector pobre o vulnerable, se estigmatiza al entorno, dejando de lado que los verdaderos responsables son el Estado, la Justicia, la sociedad patriarcal y misógina de la que formamos parte.

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