Cintia Fernández: el nombre de la reivindicación de las víctimas y la lucha contra “la justicia perversa”

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En el marco del Día Internacional de la Mujer, fue impuesto el nombre de Cintia Fernández al edificio del Cuerpo de Investigaciones Fiscales. Hablaron la directora del CIF, María Luján Sodero Calvet; el defensor general de la Provincia y abogado querellante en el caso de Cintia, Pedro García Castiella; la presidenta de la Fundación Cintia Fernández, Ana Fernández y el procurador general, Abel Cornejo. Los cuatro integran el Comité de Evaluación de Femicidios, Transfemicidios y violencia de Género.

Directora del CIF, María Lujan Sodero Calvet

“No es un acto más; es consecuente con la línea que la Procuración General ha trazado: ni admitir ni tolerar la impunidad en ningún hecho de violencia hacia las mujeres”, afirmó la directora del CIF, María Lujan Sodero Calvet y dijo que la fecha elegida para este acto “simboliza la lucha sin descanso de una mujer por otra mujer, de Ana, por su hija Cintia; de Ana, por todas las víctimas”. Destacó que el edificio del CIF sea el elegido para imponer el nombre de Cintia, porque ella iba a dedicarse a la Genética, especialidad fundamental para resolver crímenes. Sodero también pidió que “las víctimas no solo tengan justicia, sino sensibilidad por parte del servicio de Justicia”.

Defensor general de la Provincia, Pedro García Castiella

Por su parte, el defensor general de la Provincia, Pedro García Castiella, consideró inescindible hablar de Cintia y Ana. “Cintia se convirtió en icono de la guerra a la violencia y los femicidios, que nos cachetean a quienes ocupamos funciones públicas y a toda la sociedad”, sostuvo y luego de compartir una semblanza, dijo que su muerte “todavía nos tiene que sacudir porque ella hoy no está para cumplir todos sus sueños”.

García Castiella destacó la trascendencia y significado del homicidio de Cintia para la sociedad y el sistema, y pidió que su muerte “no haya sido en vano”. Destacó que Ana, a pesar del dolor, haya organizado la lucha desde la Comisión de Familiares de Victimas contra la Impunidad, las marchas y la Fundación que lleva el nombre de su hija.

El Defensor también criticó duramente a “quienes tenían que investigar y en lugar de eso, encubrieron”, y enfatizó que Ana, a través de su lucha por Justicia, “se llevó puesto un sistema de indiferencia, formal, rutinario y herrumbrado”.

Presidenta de la Fundación Cintia Fernández, Ana Fernández

A su turno, Ana Fernández agradeció a la Comisión de Familiares contra La Impunidad, el equipo de la Fundación, a al Procurador y el Comité, por haber decidido imponer el nombre de su hija a un lugar tan emblemático y significativo en la lucha por la verdad y la justicia. Reivindicó a todas las víctimas de violencia y advirtió que aunque “la justicia perversa, me arrastró más de ocho años, le seguiré dando batalla al sistema, por todas las mujeres que aún no tienen justicia. Nadie me callará ni me voy a arrodillar a ningún mortal en búsqueda de verdad”.

Fernández dirigió un mensaje a los varones y exigió “basta de violencia, basta de femicidios y que los hombres entiendan que no es no”. También pidió más celeridad en las causas, que se cumplen en tiempo y forma, y especialmente, humanización de la justicia. “Mi hija fue parte de esta vida; en cada número de expediente, hay una persona que fue parte de esta sociedad y familias que sufren”, afirmó Fernández, quien concluyó sus palabras con la lectura del poema “Cuando yo me vaya”, de Carlos Alberto Boaglio.

Procurador general de la Provincia, Abel Cornejo

Finalmente, habló el procurador Abel Cornejo, quien pidió perdón a Ana por todo el sufrimiento que debió atravesar en búsqueda de Justicia. “Hasta ahora no escuché a nadie hacerlo; pero yo sí lo haré”, afirmó, y ratificó que hace propia la lucha “desde que adoptamos la decisión de que la perspectiva de género sea un objetivo estratégico de la gestión; porque hoy pedir una sociedad mejor, es un pedido vacuo. Hoy necesitamos una sociedad algo menos violenta y menos injusta; que abra las manos para que haya más oportunidades que sistemáticamente se le negaron a Ana”. Dijo que esa negación permanente, llevó a que cada vez, “luchemos contra ese horror monstruoso que se llama femicidio; en una lucha frontal total y para siempre contra los femicidas que se jactan de reducir a las víctimas a una cosa”. Y advirtió que “nunca más vamos a tolerar el desprestigio de las víctimas”.

Consideró que “al sistema hay que cambiarlo; trabajar por el cambio social”, para evitar sentir el agobio por falta de respuestas que genera la impotencia del sistema. Y aseguró estar convencidos de que se puede hacer. “Hay que cambiarlo desde la Educación”, afirmó y cuestionó que “se naturalicen los abusos; que se hagan marchas para defender un sector de la vida de quienes creen defenderla y que no sean multitudinarias cuando la víctima es una mujer asesinada”.

También aseveró que no lo detendrán las “operaciones, oposiciones o desgastes que pretendan hacer”, porque debemos ser “un despertador de conciencias permanentes”. Habló de la ética de las convicciones y de la responsabilidad, porque “si tenemos convicciones, debemos ir hasta el final con ellas y hacerlo con responsabilidad”.

Cornejo también citó a “el femicidio histórico que llegó a inspirar letras del folklore; de una mujer víctima de la brutalidad y violencia patriarcal, como fue el caso de Juana Figueroa, asesinada el 29 de marzo de 1903 y dijo que “tuvieron que pasar 130 años de ese holocausto, para que hoy se ponga el nombre de Cintia al CIF, con su otro holocausto. También recordó a Rosana Alderete, asesinada el 28 de agosto de 2004, junto a dos de sus tres hijos y cuyo caso impulsó la sanción de la ley de violencia familiar.

“La injuria, negligencia e impavidez de las que fueran víctimas Rosana Alderete y sus hijos, después de 41 denuncias, no tiene nombre”.

El Procurador también remarco de “legalizar” la OVIFG (Oficina de Violencia Familiar y de Género de la Corte de Justicia de Salta), porque falta la ley que la regule y consideró que “la violencia no ocurre de lunes a viernes, de 7:30 a 13:30”. Finalmente, destacó a algunas de las mujeres que conoció y de las que aprendió: Alicia Moreau, María Elena Walsh, Mercedes Sosa, Carmen Argibay y la poetisa Kuki Herrán, a la que calificó como “una escritora de la libertad”.

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