• Por: Bonifacio 

Este pasado viernes el país entero se hizo eco de la muerte de uno de los hombres más poderosos de la argentina, Jorge H. Brito, un accidente aéreo en el dique Cabra Corral, puso fin a sus 68 años, para éste hombre señalado de “elegir a los gobernadores de la provincia que lo acunó”, su fin fue en el Río Juramento, justamente una de sus empresas lleva el nombre Inversora Juramento… paradojas de la vida misma y de nuestra madre tierra, esa tierra que tanto daño ocasionaron sus empresas, desmontando y con sus feedlots.

¿Ostentación? ¿Negligencia?

El magnate piloteaba su aeronave y según varios testigos manifestaron a los medios de comunicación que “nunca vieron volar tan bajo un helicóptero”. Tal vez el destino quería que ese invisible cable de tirolesa fuera el que ponga fin a su vida, ¿irónico no? que a tremendo magnánimo un insignificante cable sea el que acabe con su existencia.

Ahora, me pregunto, ¿hasta donde sirve tanto poder y dinero? Muchos de estos grandes señores dueños de las economías se creen omnipotentes, se creen con derecho a todo, a decidir cómo tienen que vivir pobladores soportando olores nauseabundos, por ejemplo, se creen dueños a decidir el destino de miles de personas, pero tretas del destino, un simple cable acaba en un minuto con tanta omnipotencia y poder.

¿Disfrutamos de lo que tenemos? ¿valoramos minuto a minuto nuestras vidas? ¿Vivimos por el dinero?

Con este suceso que todo el mundo habló y recordó el historial oscuro del difunto me vino a la mente una reflexión de un querido amigo y la comparto con ustedes: “no soy pobre, soy sencillo, vivo con lo justo para que las cosas no me roben la libertad”.

Hoy más que nunca ratifico que ser libre y feliz nada tiene que ver con lo material y que el Karma se cobra todo lo malo que hacemos…

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