OPINIÓN |Desencantamiento o Deconstrucción

•Por: Carolina López, profesora de Ciencias Políticas y estudiante en el profesorado en Historia.
Un desencanto político como estrategia para adherir a la postura “anti estado” o una obligada “deconstrucción” como ciudadano hacia una nueva estructura global.

Ante el escepticismo es fácil para los medios hegemónicos instalar opiniones sobre fenómenos sociales sobre todo si estos tienen que ver con la política, manifestando un descreimiento casi dramático.

El hombre es ese animal simbólico, hacedor de símbolos que ha inventado lo negativo, los prejuicios, los miedos. Ese ser social pensante que cuando no cree aparece la duda, en esto consiste lo positivo del escepticismo en comprobar si el desencanto político es casual o causante de la modernidad liquida, la deconstrucción radica justamente en dar lugar al análisis, deshacer analíticamente algo para darle una nueva estructura. Una de las grandes ventajas del escepticismo es la ayuda a las personas a no conformarse y a querer ver más allá, tiene la capacidad de estimular intelectualmente a quien lo practica. “Todos los científicos son escépticos porque no se conforman con lo que todo el mundo ve o dice”.

La “deconstrucción” hoy es entendida en la política como la hospitalidad al otro, salirse de ese lugar de confort e individualismo en el que uno está para acoger al sufriente. 

Para Zygmut Bauman  sociólogo, filosofo quien desarrollo el concepto de la modernidad liquida y acuño el termino correspondiente para describir la sociedad actual, Bauman quien recibió el premio Príncipe de Austrias de Comunicaciones y Humanidades.

Para Zygmun la “modernidad liquida” es aquello que está en un constante cambio, la realidad liquida es difícil de pronosticar como se desarrollan las nuevas situaciones y crisis, con sentimientos de impotencia para tomar medidas de precaución ante hechos impredecibles, los cuales nos toman por sorpresa, la planificación del futuro desafía los hábitos y las capacidades aprendidas.

El impacto transformador de las tecnologías digitales requiere de un nuevo modelo para construir una identidad digital, en su libro Zigmunt parte de lo que llama síndrome de impaciencia, donde el consumismo característico de estos tiempos no se lleva por la acumulación de las cosas sino por el breve goce de estas, abandonado el conocimiento útil para toda la vida para sustituir por la noción del conocimiento de  “usar y tirar”, lo importante es formar ciudadanos que recuperen espacios públicos de dialogo para así ser capaces de controlar el futuro de su entorno y el suyo propio.

Entonces el fenómeno radica en si es el sistema político es  el que  perdió credibilidad o estamos ante un cambio mundial ya que la política es local y el poder es global lo que requiere de un proceso de deconstrucción, un desafió que tenemos los Argentinos para construir una Argentina mejor donde cada tanto hay intentos de despolitización entendida por esta la intención o la tendencia a despojar de significación política a temas y cuestiones de interés general, incluso aquello que es esencialmente político para dejarlo fuera de la mirada pública.

La política es el arte de lo posible así la definía Aristóteles, hoy la filosofía debe adquirir un rol fundamental donde parece no existir preguntas tales como quienes somos o que hacemos aquí y no es por no sentir angustia sino porque simplemente no nace hacerlo ya que se los identificaría como hedonistas quienes constantemente están en la búsqueda del placer personal como el único bien, con miradas centrada en el presente o el futuro a corto plazo,  pero hasta los hedonistas tienen el objetivo de  disminuir el dolor siendo el único camino para conquistar la Felicidad, es aquí en donde podríamos centrarnos un poco al preguntarnos si el hedonista encuentra solamente la felicidad en las cosas materiales como se ve hoy en día por ejemplo demostraciones placenteras, placer que adquieren con cosas materiales como el dinero, autos, una cultura consumista señalando que ese sería el camino a seguir y no la sabiduría que guía la vida de las personas a partir de la reflexión, en este terreno también hay libros como “Padre Rico, Padre Pobre”, una muestra hollywoodense en la cual se halla películas como el lobo de Wall Street poniendo como modelos a seguir. Hoy con una tecnología avanzada tenemos a Elon Musk el nuevo dueño de Twitter titulado como uno de los hombres más poderosos del mundo.

Por tanto, la finalidad humana en la modernidad pasaría a ser como en como armar una gigantesca fortuna, Aristóteles decía que todos los hombres desean por naturaleza saber, el conocimiento, la verdad, hoy nadie se hace preguntas que impliquen el hecho de la existencia y el porqué, para que estamos aquí porque no desean preguntarse por aquello que implique pérdida de tiempo en donde el consumismo lo es todo. ¿Y el amor, a la familia a la amistad, amor a la donación?

El amor parece estar en construcción a medida que avanza la tecnología, se ama ese objeto tecnológico, lo que se rompe y se tira para luego ser reemplazado por uno más novedoso, como decía Galeano “Me caí del Mundo y no sé por dónde se entra”, en donde expresaba que no podía concebir el hecho de andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente, una nueva generación que para Galeano el matrimonio y hasta la amistad son descartables, un mundo en el que todos somos descartables pero seguimos evadiendo el significado que implique preguntarse a uno mismo para que estamos en este mundo y recurrimos a la numerología, astrología para que nos digan cual es nuestra misión de vida según fecha de nacimiento, cuyo resultado nos promete estado de paz y armonía y hasta se puede deducir que recurrir al horóscopo o a un eneagrama de la personalidad es volver a lo místico para buscar las respuestas, mientras tanto a través de los avances tecnológicos crean un mundo virtual tratando de sustituir al mundo real, “metaverso”, lo que se traduce “meta” como “algo más”, visto como un lujo un capricho de aquellos que pueden disfrutar de un universo paralelo  libre de preocupaciones y dolores,  el mito platónico de la separación de alma y el cuerpo ahora en clave de avatar y cuerpo, lo máximo que podría hacer un universo virtual es fingir que el tiempo allí no pasa, pero eso no nos va  a quitar la carga que de verdad le pesa al ser humano. 

Por tanto la pregunta es que quiere buscar hoy el ser humano. Ese ser social, y político la verdad o esconderse de ella como cual caverna nos protegiese de lo que es real, sintiéndose cómoda en su ignorancia y ataduras olvidando preguntarse por el conocimiento verdadero para deconstruirlo nuevamente, teniendo un compromiso con la realidad, como seres participes del ámbito público es uno de los aspectos más importantes para el desarrollo de una sociedad, permitiendo que tomen iniciativas las nuevas generaciones como sujetos de derecho, teniendo en cuenta las finalidades de la realización integral del hombre abriendo camino para las minorías.

A modo de cierre se pretende que la reflexión acerca de la participación ciudadana sea el centro del escenario social fomentando la repolitización de lo cotidiano, necesario para saber qué es lo que estamos haciendo ante la pregunta quienes son los que quedan afuera de la justicia social visibilizando a los excluidos, ensanchando temas de agenda, ampliando espacios para influir en el proceso de toma de decisiones de los representantes políticos.

•Biografía de la autora:

Carolina López es una profesora en Ciencias Políticas, oriunda de Metán, actualmente su autodeterminación la llevó a querer adquirir mas formación como futura Profesora de Historia, especialista en Politología, analista de fenómenos sociales, su larga instrucción le permitió tener experiencia en asuntos políticos y conocimientos en Historia de las Ideas Políticas, sistemas políticos comparados, teorías de las relaciones internacionales, economía política y del sector público, destacándose como consultora política.

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